Estos dumplings son una opción ideal para salir de lo de siempre sin complicarse demasiado.
Tienen un relleno simple, sabroso y bien equilibrado, y una masa que se puede trabajar con calma para lograr un cierre firme y prolijo.

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El resultado es una preparación rendidora, perfecta para freezar o compartir en una comida especial.
Ingredientes
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500 g de carne picada (preferentemente carne vacuna)
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1 cebolla mediana
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1 diente de ajo
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2 cucharadas de aceite
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Sal a gusto
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Pimienta negra a gusto
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1 cucharadita de pimentón suave
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1 cucharada de salsa de soja (opcional, pero recomendable)
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Tapas de masa para dumplings o discos de masa finos
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Agua para sellar
Preparación
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Picá la cebolla bien chiquita. Si querés una textura más suave, podés saltearla apenas con una cucharada de aceite hasta que quede transparente y dejarla enfriar antes de usar.
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Colocá la carne picada en un bol amplio. Agregá la cebolla, el ajo picado bien fino, sal, pimienta, pimentón y la salsa de soja.
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Mezclá todo muy bien con las manos o una cuchara hasta lograr un relleno húmedo y bien integrado. No lo amases de más, solo lo justo para unir.
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Colocá un disco de masa sobre la mesada. Si usás masa redonda, podés cortarla en triángulos; si ya viene triangular, mejor.
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Poné una porción de relleno en el centro, sin excederte, para que el cierre sea prolijo.
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Humedecé apenas los bordes con agua. Levantá las puntas de la masa hacia el centro y comenzá a unirlas presionando suavemente.
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A medida que cerrás, podés ir haciendo pequeños pliegues para reforzar el sellado y darle una terminación firme.
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Repetí el proceso con el resto de la masa y el relleno.
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Cocinalos al vapor durante unos 10 minutos, o bien hervilos en agua con sal hasta que suban a la superficie. También podés dorarlos primero en una sartén y luego agregar un chorrito de agua para que se terminen de cocinar tapados.
Consejos:
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Si la carne es muy magra, agregá una cucharada extra de aceite para que queden más jugosos.
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El relleno se puede preparar con anticipación y guardar en la heladera bien tapado.
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Para freezar, acomodalos crudos en una placa separados, congelá y luego pasalos a una bolsa.
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Se pueden servir solos o con una salsa simple de soja, jengibre o aceite de sésamo.
Una vez cocidos, estos dumplings quedan bien sellados, con un interior tierno y sabroso, y una masa que acompaña sin robar protagonismo.
Son ideales para variar el menú y animarse a algo distinto, pero con ingredientes simples y conocidos.
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