Scones dulces caseros
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Scones dulces caseros

Los scones dulces son una receta simple, rendidora y perfecta para preparar algo rico sin complicarse.

Quedan dorados por fuera, tiernos por dentro y con ese toque apenas dulce que los hace ideales para comer solos o acompañados.

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La clave está en no amasar de más y trabajar la masa con suavidad para que salgan livianos.

Ingredientes

  • 300 g de harina leudante
  • 80 g de manteca fría
  • 70 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 100 ml de leche fría, aproximadamente
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo batido o un chorrito de leche para pincelar
  • Azúcar común o azúcar granulada para espolvorear, opcional

Preparación

  1. Colocá la harina leudante en un bowl amplio junto con el azúcar y la pizca de sal. Mezclá apenas para integrar los ingredientes secos. Si querés que queden más parejos, podés tamizar la harina antes de usarla, aunque no es obligatorio.
  2. Sumá la manteca bien fría cortada en cubitos. Con la punta de los dedos, deshacela junto con la harina hasta formar una textura arenosa. No hay que derretir la manteca ni trabajarla demasiado, porque esos pequeños pedacitos fríos ayudan a que los scones queden más livianos y con mejor textura.
  3. En otro recipiente, mezclá el huevo con la leche fría y la esencia de vainilla. Agregá esta preparación al bowl de a poco, mientras unís la masa con una cuchara o con la mano. Es importante no poner toda la leche de golpe, porque puede variar según la harina y el tamaño del huevo.
  4. Uní la masa sin amasar fuerte. Tiene que quedar tierna, apenas húmeda y manejable, pero no pegajosa. Si se pega mucho a las manos, agregá un poquito más de harina. Si queda demasiado seca, sumá apenas un chorrito de leche.
  5. Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y aplastala suavemente con las manos hasta dejarla de unos 2 cm de alto. No hace falta usar palo de amasar; cuanto menos se trabaje la masa, más suaves quedan.
  6. Cortá los scones con un cortante redondo o con un vaso chico. Para que suban mejor, presioná el cortante hacia abajo sin girarlo. Juntá los restos de masa, unilos con suavidad y volvé a cortar hasta aprovechar todo.
  7. Colocá los scones en una placa enmantecada o con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno. Pincelalos con huevo batido o con leche y, si querés una superficie más dulce y brillante, espolvoreá un poco de azúcar por arriba.
  8. Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 12 a 15 minutos, o hasta que estén altos y dorados en la superficie. No conviene pasarlos de cocción, porque pueden secarse. Cuando estén listos, retiralos y dejalos entibiar unos minutos antes de servir.

Tips y consejos:

  • La manteca tiene que estar fría. Este detalle parece menor, pero es uno de los secretos para que los scones queden tiernos y con una textura más aireada.
  • No amases como si fuera pan. La masa de scones solo necesita unirse; si la trabajás demasiado, se vuelve dura y pierde esa textura suave que los caracteriza.
  • La leche debe agregarse de a poco. Algunas harinas absorben más líquido que otras, por eso conviene ajustar la cantidad según cómo se sienta la masa.
  • Para que suban parejos, cortalos con un movimiento limpio hacia abajo. Si girás el cortante, los bordes se sellan y pueden crecer menos en el horno.
  • Si querés hacerlos más aromáticos, podés sumar ralladura de limón o naranja a la masa. Queda muy bien con la vainilla y les da un perfume más fresco.
  • También podés agregar pasas de uva, chips de chocolate o pedacitos chicos de dulce de membrillo, pero sin excederte para que la masa no pierda estructura.
  • Si los querés más dulces, aumentá el azúcar a 90 g, aunque no conviene pasarse demasiado porque pueden dorarse de más y perder equilibrio.
  • Se pueden guardar en un recipiente cerrado por 2 días. Para recuperar la textura, conviene calentarlos apenas unos minutos antes de comerlos.
  • También se pueden congelar crudos ya cortados. Después se hornean directamente congelados, agregando unos minutos más de cocción.

Quedan dorados, suaves y con una textura casera muy rica.

Son fáciles de preparar, llevan pocos ingredientes y salen perfectos cuando la masa se trabaja con cuidado y sin apuro.

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