Cuadraditos de dulce de leche cremosos
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Cuadraditos de dulce de leche cremosos

Estos cuadraditos quedan suaves, brillantes y con una textura firme pero cremosa, ideal para cortar en porciones chicas y servir como algo dulce.

Son perfectos para acompañar unos mates, un café o para preparar una bandeja casera con pocos ingredientes.

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El secreto está en cocinar la mezcla a fuego bajo, revolver sin apuro y dejar enfriar bien antes de cortar.

Ingredientes

  • 400 g de dulce de leche repostero
  • 200 g de leche condensada
  • 80 g de manteca
  • 100 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Papel manteca, cantidad necesaria
  • Manteca extra para engrasar el molde

Preparación

  1. Forrá un molde cuadrado o rectangular chico con papel manteca. Para que el papel se adhiera mejor, untá apenas la base del molde con manteca antes de acomodarlo. Dejá que sobresalgan los bordes del papel para poder retirar la preparación con facilidad cuando esté fría.
  2. En una olla de fondo grueso, colocá el dulce de leche, la leche condensada, la manteca, el azúcar y la pizca de sal. Llevá a fuego bajo y empezá a mezclar con cuchara de madera o espátula resistente al calor.
  3. Cociná la mezcla sin dejar de revolver. Al principio va a estar más liviana, pero con el paso de los minutos se va a volver más espesa, brillante y pesada. Es importante mantener el fuego bajo para que no se queme en la base.
  4. Seguí cocinando hasta que la preparación empiece a despegarse apenas del fondo de la olla y tenga una textura densa. Cuando pasás la espátula, debe abrirse un camino que tarda unos segundos en volver a unirse. Ese punto ayuda a que después los cuadraditos mantengan la forma.
  5. Apagá el fuego y agregá la esencia de vainilla. Mezclá bien para integrarla. No conviene agregarla antes, porque con la cocción prolongada puede perder parte de su aroma.
  6. Volcá la preparación en el molde preparado y emparejá la superficie con una espátula apenas enmantecada. Tratá de dejar una capa pareja, ni demasiado fina ni excesivamente alta, para que después los cuadraditos queden prolijos y fáciles de cortar.
  7. Dejá enfriar a temperatura ambiente durante unos minutos y luego llevá el molde a la heladera por al menos 3 horas. Si podés dejarlo más tiempo, mejor, porque la mezcla toma más firmeza y se corta con mayor facilidad.
  8. Una vez frío, retiralo del molde usando los bordes del papel manteca. Colocalo sobre una tabla y cortá en cuadrados con un cuchillo grande y filoso. Para que los cortes salgan más limpios, podés calentar apenas el cuchillo con agua caliente, secarlo bien y cortar sin hacer demasiada presión.

Tips y consejos:

  • Usá dulce de leche repostero para lograr una textura más firme. El dulce de leche común puede quedar más blando y dificultar el corte.
  • La olla de fondo grueso ayuda a distribuir mejor el calor y evita que la mezcla se pegue o se queme demasiado rápido.
  • No subas el fuego para acelerar la receta. Si la mezcla se cocina fuerte, puede tomar gusto quemado o quedar con grumos.
  • La pizca de sal no se nota como sabor salado, pero ayuda a equilibrar el dulzor y realza el gusto del dulce de leche.
  • Si querés una textura más lisa, revolvé siempre con movimientos constantes, raspando bien los bordes y el fondo de la olla.
  • Para una versión más crocante, podés sumar nueces picadas, maní tostado o almendras en trocitos justo antes de volcar la mezcla en el molde.
  • Si los cuadraditos quedan muy blandos, probablemente faltó cocción o tiempo de frío. En ese caso, guardalos en la heladera y servilos bien fríos.
  • Para presentarlos mejor, podés acomodarlos en una bandeja con papel manteca limpio o en pirotines chicos.
  • Conservá los cuadraditos en un recipiente hermético en la heladera. Se mantienen bien durante varios días y toman mejor textura después de unas horas de reposo.

Servilos fríos o apenas a temperatura ambiente, según la textura que prefieras.

Quedan cremosos, dulces y bien tentadores, ideales para cortar en porciones chicas porque son intensos y rendidores.

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