Este budín de limón con aceite queda húmedo, suave y con mucho aroma cítrico.
Es una receta simple, sin manteca, ideal para preparar en casa y acompañar el mate, el café o una merienda con algo bien casero.

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Ingredientes
- 2 huevos
- 180 gr de azúcar
- 120 ml de aceite neutro
- 180 ml de leche
- Jugo de 1 limón
- Ralladura de 1 limón
- 1 cdita de esencia de vainilla, opcional
- 250 gr de harina leudante
- 1 pizca de sal
Para el glaseado liviano:
- 100 gr de azúcar impalpable
- 2 o 3 cdas de jugo de limón
Preparación
- Precalentá el horno a 170°C y aceitá o enmantecá un molde de budín. También podés forrar la base con papel manteca para desmoldarlo más fácil.
- En un bowl grande, batí los huevos con el azúcar durante unos minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y apenas espumosa.
- Agregá el aceite en forma de hilo mientras seguís mezclando. Esto ayuda a que la preparación quede bien integrada y el budín salga más húmedo.
- Sumá la leche, el jugo de limón, la ralladura y la esencia de vainilla si la usás. Mezclá hasta unir todo.
- Incorporá la harina leudante y la pizca de sal. Mezclá con movimientos suaves, solo hasta que no queden restos secos. No batas de más para que la miga no quede pesada.
- Volcá la preparación en el molde y emparejá apenas la superficie con una espátula.
- Llevá al horno durante 40 a 50 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga seco o con apenas unas migas húmedas.
- Retirá del horno y dejá reposar 10 minutos dentro del molde. Después desmoldá con cuidado y dejá enfriar sobre una rejilla o tabla.
- Para el glaseado, mezclá el azúcar impalpable con el jugo de limón de a poco, hasta lograr una textura espesa pero fluida.
- Cuando el budín esté frío o apenas tibio, bañalo con el glaseado por arriba. Dejá que caiga de manera natural sobre la superficie.
- Cortá una sola rodaja para servir y mostrar la miga húmeda del interior. Podés acompañarlo con un poco de ralladura de limón fresca por encima.
Tips y consejos
- Usá aceite neutro: girasol, maíz o canola funcionan bien porque no tapan el sabor del limón.
- No batas de más después de agregar la harina: mezclar demasiado puede hacer que el budín quede más compacto. Apenas se integra, ya está listo para llevar al molde.
- La ralladura es clave: aporta mucho más aroma que el jugo. Rallá solo la parte amarilla del limón, sin llegar a lo blanco, porque puede dar sabor amargo.
- Controlá el horno: si se dora demasiado rápido por arriba y todavía está crudo en el centro, cubrilo con papel aluminio y seguí cocinando unos minutos más.
- No lo desmoldes apenas sale: el budín caliente es más frágil. Esperar unos minutos ayuda a que mantenga mejor la forma.
- Para un glaseado más intenso: usá solo jugo de limón con azúcar impalpable. Si lo querés más suave, reemplazá una parte del jugo por agua o leche.
- Para que quede más húmedo: no lo cocines de más. Apenas el palillo salga seco o con migas húmedas, retiralo del horno.
- Conservación: guardalo tapado a temperatura ambiente durante 2 días o en la heladera por hasta 4 días. Antes de servir, dejalo unos minutos fuera de la heladera para que recupere suavidad.
Es un budín fácil, rendidor y con ese sabor a limón que siempre queda bien.
La miga sale tierna, el aceite ayuda a mantenerlo húmedo y el glaseado le da una terminación simple pero muy tentadora.
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