Estos bastones quedan dorados y crocantes por fuera, pero mantienen un interior tierno y bien sabroso.
La clave está en incorporar una buena cantidad de queso a la polenta cuando todavía está caliente, para que quede integrado desde el principio y se note también al cortar.

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Ingredientes
Para la polenta:
- 250 gr de polenta instantánea
- 1 litro de agua
- 1 cdita de sal
- 30 gr de manteca
- 120 gr de queso mozzarella rallado
- 80 gr de queso rallado tipo parmesano
- Pimienta, a gusto
- 1 cdita de orégano
Para gratinar:
- 60 gr de mozzarella rallada
- 40 gr de queso rallado
- 1 cda de aceite
Preparación
- Llevar el agua a hervor en una olla amplia junto con la sal.
- Agregar la polenta en forma de lluvia mientras se mezcla constantemente con batidor o cuchara de madera para evitar que se formen grumos.
- Cocinar durante el tiempo indicado en el paquete, revolviendo hasta que la preparación quede bien espesa.
- Retirar del fuego y agregar la manteca, la mozzarella, el queso rallado, la pimienta y el orégano.
- Mezclar mientras la polenta todavía está caliente para que el queso se funda y quede bien distribuido en toda la preparación.
- Volcar la polenta sobre una placa rectangular cubierta con papel manteca. Distribuirla formando una capa pareja de aproximadamente 2 a 3 cm de grosor.
- Alisar la superficie y dejar enfriar completamente. Luego llevar a la heladera durante al menos 1 hora para que quede firme.
- Desmoldar la placa de polenta y colocarla sobre una tabla. Cortar tiras largas y rectas del mismo ancho. Luego dividirlas, si hace falta, para formar bastones parejos.
- Acomodar los bastones sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre ellos.
- Pincelarlos ligeramente con aceite y distribuir por encima la mozzarella y el queso rallado.
- Llevar a horno precalentado a 220 °C durante unos 20 a 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada y los bordes bien crocantes.
- Si se quiere un gratinado más marcado, terminar con 2 o 3 minutos de grill, vigilando para que el queso no se queme.
- Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de servir.
Tips y consejos
- La polenta debe quedar bien espesa antes de pasarla a la placa.
- Agregar los quesos cuando todavía está caliente ayuda a que se integren mejor.
- Enfriarla completamente antes de cortar evita que los bastones se deformen.
- Hacer cortes rectos y del mismo grosor permite una cocción más pareja.
- No colocar demasiado aceite; con una capa fina alcanza para favorecer el dorado.
- El queso de la superficie debe gratinar, pero sin cubrir por completo la polenta.
- Para un interior más fundente, se puede aumentar un poco la mozzarella de la mezcla.
- Servirlos calientes permite que el queso interior se mantenga más suave.
Quedan crocantes por fuera, tiernos por dentro y con mucho queso integrado en cada bastón.
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