La salsa verde es una preparación intensa y fresca que realza cualquier comida con muy pocos ingredientes.
Bien equilibrada, combina acidez, picor y aroma sin tapar los sabores principales.

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Esta versión casera es ideal para carnes, tacos, empanadas, huevos o para acompañar tortillas y panes.
Ingredientes
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500 g de tomates verdes (sin cáscara y bien enjuagados)
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6 a 10 ajíes verdes picantes (ajustar según el picor deseado)
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¼ a ½ cebolla blanca
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2 dientes de ajo
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½ taza de cilantro (hojas y tallos tiernos)
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1 a 1½ cucharaditas de sal, a gusto
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2 a 6 cucharadas de agua, solo si hace falta
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Opcional: ¼ cucharadita de comino molido
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Opcional: 1 cucharada de jugo de limón
Preparación
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Retirá la cáscara de los tomates verdes, enjuagalos bien para quitar la sensación pegajosa y secalos. Este paso es importante para evitar amargor y lograr un dorado parejo.
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Calentá una sartén o plancha a fuego medio-alto y colocá los tomates verdes, los ajíes, la cebolla y los ajos.
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Dorá los vegetales hasta que estén bien marcados, con partes oscuras y textura blanda, girándolos para que se cocinen de manera pareja.
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Si preferís una salsa menos picante, podés abrir los ajíes y retirar parte de las semillas.
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Pasá los tomates verdes a la licuadora o procesadora junto con los ajíes, la cebolla y los ajos. Si quedó jugo en la sartén, agregalo porque aporta mucho sabor.
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Sumá el cilantro, la sal y el comino si decidís usarlo.
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Procesá en pulsos cortos para una textura rústica, o licuá un poco más si la querés más fina, evitando que quede completamente lisa.
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Ajustá la consistencia agregando agua de a cucharadas solo si está demasiado espesa.
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Probá y corregí la sal. Si buscás más frescura y brillo, agregá el jugo de limón al final y procesá apenas unos segundos más.
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Usá la salsa en el momento o guardala en un frasco bien cerrado en la heladera.
Tips y consejos:
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El lavado de los tomates verdes es clave para un sabor limpio y equilibrado.
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No apures el dorado: cuanto mejor marcados estén los vegetales, más profunda será la salsa.
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El comino debe usarse en mínima cantidad para no tapar el sabor principal.
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Si la salsa se oscurece un poco con el frío, es normal; mezclá bien antes de usar.
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Se conserva en heladera entre 3 y 5 días, siempre bien tapada.
Esta salsa verde casera es potente, fresca y muy versátil, ideal para sumar carácter a comidas simples.
Preparada en casa, mantiene un sabor intenso y natural que supera ampliamente a cualquier versión comprada.
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