La pasta de papel es una técnica simple y muy efectiva para crear cuadros decorativos con volumen y textura.
Permite trabajar por capas, jugar con colores intensos y lograr un efecto artesanal muy llamativo.

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Es ideal para proyectos creativos, decoraciones infantiles, cuadros temáticos o trabajos artísticos donde el relieve es protagonista.
Además, se realiza con materiales económicos y fáciles de conseguir.
Materiales
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Papel higiénico
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Agua
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Pinturas acrílicas de varios colores
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Recipientes plásticos o vasos descartables
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Base de cartón rígido, cartón corrugado o lienzo
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Lápiz
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Tijera o cúter
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Pinzas pequeñas o los dedos
Preparación de la pasta de papel
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Rasgá el papel higiénico en trozos pequeños y colocalo en un recipiente con abundante agua.
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Dejá reposar unos minutos hasta que el papel se desarme completamente y se transforme en una pasta blanda.
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Escurrí muy bien la pasta, apretándola con la mano o usando un colador, eliminando la mayor cantidad de agua posible.
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Dividí la pasta escurrida en varios recipientes, uno por cada color que vayas a utilizar.
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A cada recipiente agregá aproximadamente una cucharada de pegamento blanco por cada taza de pasta.
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Incorporá pintura acrílica hasta lograr un color intenso y bien uniforme. Mezclá muy bien.
La pasta debe quedar húmeda, moldeable y con cuerpo, pero no líquida.
Preparación del diseño base
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Sobre el cartón o lienzo, dibujá el diseño elegido usando solo lápiz, sin marcar demasiado.
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Si el diseño tiene partes superpuestas o capas, podés recortar piezas de cartón y pegarlas previamente para dar más relieve.
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Asegurate de que la base esté firme y limpia antes de comenzar a aplicar la pasta.
Aplicación de la pasta para lograr textura
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Tomá pequeñas porciones de pasta con los dedos o con pinzas.
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Colocá la pasta sobre el dibujo, presionando suavemente para que se adhiera bien a la base.
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Trabajá sector por sector, rellenando sin dejar huecos visibles.
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No alises la superficie: la textura se logra dejando la pasta irregular y con pequeños relieves.
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Usá un color distinto para cada zona del diseño, respetando las divisiones previamente dibujadas.
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Para líneas curvas o bordes definidos, colocá la pasta con cuidado siguiendo el contorno.
Secado
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Dejá secar el cuadro completamente a temperatura ambiente.
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El secado puede tardar entre 24 y 48 horas, dependiendo del grosor de la pasta.
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No lo expongas al sol directo ni a fuentes de calor para evitar que se agriete.
Conservación y consejos
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Si no usás la pasta de inmediato, guardala en un recipiente hermético en la heladera.
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Antes de volver a usarla, mezclala un poco para recuperar la textura.
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Trabajá siempre con la pasta húmeda.
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Si una zona se seca mientras trabajás, podés humedecerla apenas con los dedos.
Esta técnica permite crear cuadros decorativos con mucho impacto visual, colores intensos y una textura única, ideales para decorar espacios, realizar proyectos creativos o trabajos manuales con un acabado artesanal muy original.
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