Estos rollitos crocantes de crema pastelera combinan una masa fina y dorada con un relleno suave, espeso y bien cremoso.
La clave está en cocinar primero los tubos de masa hasta que queden firmes y recién después rellenarlos.

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Así se mantiene el contraste entre la capa quebradiza de afuera y la crema fría del interior.
Ingredientes
Para los rollitos:
- 1 paquete de masa filo o masa hojaldrada fina
- 80 g de manteca derretida
- 2 cucharadas de azúcar, opcional
- Azúcar impalpable para espolvorear
Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche
- 4 yemas
- 120 g de azúcar
- 40 g de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharada de manteca
Preparación
- Primero prepará la crema pastelera. En una cacerola colocá la leche y llevala a fuego medio hasta que esté caliente, sin que llegue a hervir fuerte.
- En un bol mezclá las yemas con el azúcar y la maicena. Batí hasta que no queden grumos y la preparación se vea más clara y pareja.
- Agregá la leche caliente de a poco sobre la mezcla de yemas, revolviendo siempre para que los huevos no se cocinen de golpe. Después volcá todo nuevamente en la cacerola.
- Cociná a fuego bajo, sin dejar de mezclar, hasta que la crema espese. Cuando empiece a tomar cuerpo, seguí cocinando un minuto más para que la maicena termine de cocinarse bien y no quede gusto harinoso.
- Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y la manteca. Mezclá hasta integrar. Pasá la crema a un recipiente, cubrila con film en contacto y dejala enfriar por completo en la heladera.
- Para formar los rollitos, cortá la masa filo en rectángulos. Si usás masa hojaldrada fina, estirala un poco para que quede más liviana. Pincelá cada pieza con manteca derretida.
- Enrollá cada rectángulo de masa alrededor de un molde cilíndrico apto para horno, como cañitos metálicos para repostería. Superponé apenas los bordes para que el rollito no se abra durante la cocción.
- Acomodá los rollitos sobre una placa con papel manteca, con la unión de la masa hacia abajo. Pincelá por fuera con un poco más de manteca derretida.
- Horneá a 180 °C durante 12 a 18 minutos, o hasta que estén dorados, secos y crocantes. El tiempo puede variar según el grosor de la masa.
- Retirá del horno, dejá entibiar unos minutos y sacá los moldes con cuidado. Después dejá enfriar completamente los rollitos antes de rellenarlos.
- Colocá la crema pastelera fría en una manga con pico liso o cortá apenas la punta de la manga. Rellená cada rollito desde ambos extremos para que la crema llegue bien al centro.
- Acomodalos en un plato y espolvoreá con azúcar impalpable justo antes de servir.
Tips y consejos:
- Para que los rollitos queden realmente crocantes, la crema pastelera tiene que estar completamente fría antes de usarse. Si la ponés tibia, el vapor humedece la masa por dentro y hace que pierda textura en poco tiempo. Lo ideal es prepararla primero y dejarla varias horas en heladera.
- La crema pastelera debe quedar espesa, no líquida. Si queda muy floja, se va a escapar por los extremos y va a ablandar la masa. Para este tipo de relleno conviene cocinarla hasta que tenga cuerpo firme, parecida a una crema para manga. Cuando se enfría, toma todavía más consistencia.
- El film en contacto es importante para que no se forme una capa seca en la superficie de la crema. Tiene que tocar directamente la crema, sin dejar aire entre medio. Después, cuando esté fría, podés batirla apenas con una cuchara o batidor de mano para devolverle una textura más lisa antes de pasarla a la manga.
- Si usás masa filo, trabajá rápido y mantené las hojas que no estés usando tapadas con un repasador apenas húmedo, porque se secan muy fácil. La masa filo queda muy crocante y liviana, pero necesita manteca entre capas para dorarse bien y no quebrarse demasiado.
- Si usás masa hojaldrada, conviene estirarla fina antes de cortar los rectángulos. Si queda muy gruesa, los rollitos pueden inflarse demasiado y perder la forma. Además, una masa más fina se cocina mejor y permite que el relleno se luzca.
- Los cañitos metálicos son la opción más cómoda para formar los rollitos, pero también se pueden usar moldes similares aptos para horno. Lo importante es que resistan el calor y que se puedan retirar sin romper la masa. No conviene usar elementos plásticos ni nada que no sea seguro para cocinar.
- Para que no se peguen al molde, podés pincelar apenas los cañitos con manteca antes de enrollar la masa. No hace falta excederse, solo una capa fina. Cuando los rollitos estén cocidos, dejalos entibiar apenas y girá suavemente el molde para desprenderlo.
- La unión de la masa debe quedar hacia abajo en la placa. Ese detalle ayuda a que el rollito no se abra mientras se hornea. Si querés asegurarte todavía más, podés pincelar el borde final con un poquito de manteca para que se adhiera mejor.
- No los rellenes con demasiada anticipación si querés que se mantengan crocantes. Lo ideal es tener los tubos ya cocidos y la crema lista en la heladera, y rellenarlos poco antes de servir. Si necesitás adelantarlos, podés armarlos una o dos horas antes, pero cuanto más tiempo pase, más se va a ablandar la masa.
- Si querés una crema más perfumada, podés saborizar la leche con cáscara de limón o naranja. Solo tenés que calentar la leche con la cáscara, dejarla reposar unos minutos y retirarla antes de mezclar con las yemas. Esto le da un aroma muy rico sin cambiar la textura.
- Para una versión más suave, podés mezclar la crema pastelera fría con un poco de crema batida. En ese caso, el relleno queda más liviano, pero también un poco menos firme. Si los vas a servir enseguida, queda muy bien; si los necesitás más estables, conviene usar solo pastelera.
- El azúcar impalpable se agrega al final, porque con la humedad del ambiente puede desaparecer o humedecerse. Espolvorealo justo antes de llevarlos a la mesa para que se vean más prolijos y tentadores.
- Si querés recuperar crocancia en los rollitos vacíos, podés llevarlos unos minutos a horno bajo antes de rellenarlos. Después dejalos enfriar otra vez. Nunca los calientes ya rellenos, porque la crema puede aflojarse y arruinar la textura.
- Estos rollitos también se pueden rellenar con dulce de leche repostero, crema de chocolate espesa o una mezcla de crema pastelera y coco. Sin embargo, para que queden como en la imagen, la crema pastelera de vainilla es la opción que mejor reproduce ese interior claro, cremoso y abundante.
Servilos apenas rellenos, con la masa bien crocante y la crema fría.
Son ideales para una merienda especial, una mesa dulce o un postre simple con aspecto de pastelería casera.
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