El chimichurri argentino es una salsa clásica, intensa y muy aromática, ideal para acompañar carnes, choripanes, pollo, verduras asadas o papas al horno.
Se prepara con ingredientes simples, pero necesita reposo para que el aceite, el vinagre, el ajo y las hierbas se integren bien.

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Queda fresco, sabroso y con ese toque casero que transforma cualquier comida a la parrilla.
Ingredientes
- 1 taza de perejil fresco bien picado
- 3 dientes de ajo
- 1 cucharada de orégano seco
- 1 cucharadita de ají molido
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
- 1 cucharadita de sal
- 3 cucharadas de vinagre de vino
- 6 cucharadas de aceite de girasol o aceite de oliva suave
- 2 cucharadas de agua tibia, opcional
- 1 cucharadita de jugo de limón, opcional
Preparación
- Lavá bien el perejil y secalo con papel de cocina o con un repasador limpio. Es importante que no quede lleno de agua, porque eso puede aflojar demasiado la salsa y hacer que se conserve menos tiempo.
- Picá el perejil bien fino con cuchillo. No hace falta que quede como una pasta; lo ideal es que se noten las hojitas picadas para que el chimichurri tenga buena textura.
- Pelá los dientes de ajo y picalos lo más chico posible. También podés rallarlos o pisarlos en un mortero si querés que el sabor quede más integrado.
- En un bowl o frasco limpio, colocá el perejil picado, el ajo, el orégano seco, el ají molido, el pimentón dulce, la pimienta negra y la sal. Mezclá para distribuir bien todos los condimentos.
- Agregá el vinagre de vino y mezclá nuevamente. El vinagre ayuda a hidratar las hierbas secas y a levantar el sabor del ajo y del perejil.
- Sumá el aceite de a poco mientras revolvés. La cantidad puede ajustarse según la textura que busques: si lo querés más espeso, usá un poco menos; si lo preferís más suelto para pincelar carnes o verduras, agregá un poco más.
- Si el chimichurri quedó muy concentrado, añadí una o dos cucharadas de agua tibia. Esto ayuda a hidratar mejor el orégano y el ají molido, y deja una textura más pareja.
- Pasá la preparación a un frasco de vidrio limpio, tapalo y dejalo reposar en la heladera al menos 2 horas antes de usar. Si podés dejarlo de un día para el otro, queda mucho más sabroso.
- Antes de servir, mezclá bien con una cuchara para volver a integrar el aceite con las hierbas y los condimentos.
Tips y consejos:
- El reposo es clave. Recién preparado ya se puede usar, pero después de unas horas el sabor mejora mucho porque el ajo, el orégano, el ají molido y el vinagre se integran mejor.
- El perejil conviene picarlo a cuchillo. Si lo procesás demasiado, puede soltar más líquido y quedar con una textura pastosa. Para un chimichurri más tradicional, es mejor que se vean los pedacitos de hierba.
- El ají molido se usa seco, no fresco. Le da aroma, color y un picor suave sin modificar la textura de la salsa.
- El aceite puede ser de girasol si querés un sabor más neutro, o de oliva suave si buscás un resultado más intenso. No conviene usar un aceite demasiado fuerte porque puede tapar el sabor de las hierbas.
- Si te gusta más ácido, agregá un poco más de vinagre o unas gotas de limón. Si lo querés más suave, aumentá apenas el aceite.
- Para una versión más picante, sumá un poco más de ají molido o una pizca de pimienta de cayena seca. Agregá de a poco para no pasarte.
- Si el ajo te resulta muy fuerte, usá dos dientes en lugar de tres o retirale el brote del centro antes de picarlo.
- También podés sumar una pizca de comino, laurel seco molido o un poco más de pimentón, pero sin exagerar para que no se pierda el sabor clásico.
- Guardalo siempre en frasco limpio y bien tapado. En la heladera se conserva durante 5 a 7 días. Si notás olor raro, burbujas extrañas o cambio de color muy marcado, conviene descartarlo.
- Para usarlo con carnes, podés servirlo al final o pincelar durante los últimos minutos de cocción. No lo quemes directamente sobre fuego fuerte porque el ajo y el perejil pueden amargar.
Este chimichurri casero queda aromático, fresco y con mucho sabor.
Es una preparación simple, rendidora y perfecta para tener lista en la heladera cuando querés darle un toque especial a carnes, verduras o cualquier comida bien sabrosa.
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