El chipá casero es una preparación clásica, ideal para acompañar el mate, el café o disfrutar todavía tibio.
Su textura es tierna y ligeramente elástica, con una superficie dorada y ese sabor tan característico que lo convierte en uno de esos bocados que siempre dan ganas de repetir.

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Ingredientes
- 500 gr de fécula de mandioca
- 2 huevos
- 100 gr de manteca
- 200 ml de leche
- 200 gr de queso semiduro rallado
- 100 gr de queso pategrás o similar
- 1 cdita de sal
Preparación
- Colocar la fécula de mandioca en un bowl amplio y agregar la sal.
- Incorporar la manteca blanda y trabajarla con las manos hasta distribuirla bien entre la fécula.
- Agregar los huevos y comenzar a mezclar.
- Incorporar la leche de a poco mientras se sigue integrando la preparación.
- Agregar los quesos rallados y mezclar hasta que queden distribuidos de manera pareja.
- Unir todos los ingredientes hasta formar una masa suave y húmeda, pero que pueda manipularse con las manos.
- Si la masa estuviera demasiado seca, agregar una pequeña cantidad extra de leche. Si estuviera muy blanda, sumar apenas un poco más de fécula de mandioca.
- Tomar porciones pequeñas y formar bolitas de tamaño similar, procurando que queden redondas y compactas.
- Acomodarlas sobre una placa para horno, dejando un poco de espacio entre cada una.
- Llevar la placa a la heladera durante unos 15 minutos mientras se precalienta el horno.
- Cocinar en horno precalentado a 200 °C durante aproximadamente 15 a 20 minutos.
- Retirar cuando los chipás estén inflados, ligeramente agrietados y bien dorados en la superficie.
- Dejar reposar apenas unos minutos antes de servir.
Tips y consejos
- Usá fécula de mandioca y no harina común, porque es la que da la textura característica del chipá.
- La cantidad de leche puede variar ligeramente según el tamaño de los huevos y la humedad de los quesos.
- No hace falta amasar demasiado; alcanza con integrar bien todos los ingredientes.
- Conviene combinar dos tipos de queso para conseguir más sabor sin que el interior quede excesivamente pesado.
- Formá piezas de tamaño parecido para que se cocinen de manera pareja.
- El descanso en frío ayuda a que mantengan mejor la forma en el horno.
- No los hornees de más, porque pueden perder humedad y quedar secos.
- Se pueden congelar crudos y hornear directamente, agregando unos minutos al tiempo de cocción.
- Quedan especialmente ricos recién hechos, cuando todavía conservan su textura suave por dentro.
El resultado es un chipá dorado por fuera, tierno por dentro y con el equilibrio justo de queso, perfecto para comer recién salido del horno.
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