Estos alfajores caseros están inspirados en el clásico Bon o Bon, con tapitas suaves, un relleno bien cremoso de chocolate blanco y manteca de maní, y una cobertura lisa que los hace irresistibles.
Son ideales para regalar, vender o disfrutar en casa.

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Con un poco de paciencia, el resultado es espectacular.
Ingredientes
Para la masa (16 a 18 alfajores):
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125 g de manteca
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115 g de azúcar
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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2 huevos
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1 yema
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275 g de harina 0000
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50 g de maicena
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1 cucharadita de polvo de hornear
Para el relleno:
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200 g de chocolate blanco
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120 g de manteca de maní
Para la cobertura:
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400 g de chocolate blanco
Preparación
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Colocá la manteca pomada y el azúcar en un bowl grande y cremá bien hasta obtener una mezcla suave y clara.
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Agregá la esencia de vainilla, los huevos y la yema, integrando bien después de cada incorporación.
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Tamizá la harina 0000, la maicena y el polvo de hornear, y sumalos de a poco a la mezcla hasta formar una masa homogénea.
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Cubrí el bowl con film y llevá la masa a la heladera durante 2 horas para que tome consistencia.
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Precalentá el horno a 180 °C y forrá una placa con papel manteca.
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Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada, dejando un espesor parejo.
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Cortá discos del mismo tamaño y acomodalos en la placa, dejando un pequeño espacio entre cada uno.
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Horneá durante unos 10 minutos, hasta que las tapitas estén cocidas pero claras.
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Retirá del horno y dejá enfriar completamente.
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Derretí el chocolate blanco junto con la manteca de maní para el relleno y dejá templar hasta lograr una textura untable.
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Rellená las tapitas formando los alfajores y reservá.
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Derretí el chocolate blanco de la cobertura a baño María o en microondas.
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Sumergí cada alfajor en el chocolate, escurrí el excedente y apoyalos sobre papel manteca.
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Dejá reposar hasta que el chocolate endurezca por completo.
Tips y consejos:
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Si la masa está muy blanda al estirar, llevála unos minutos más a la heladera.
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No sobrecocines las tapitas: deben quedar tiernas para que el alfajor sea suave.
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El relleno tiene que estar frío pero maleable para que no se escape al armar.
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Para una cobertura más prolija, trabajá con el chocolate apenas tibio.
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Una vez secos, se conservan muy bien en recipiente hermético por varios días.
Quedan suaves, cremosos y con ese sabor inconfundible que recuerda al clásico, pero en versión casera y abundante.
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