Bizcochuelo clásico bien alto y esponjoso
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Bizcochuelo clásico bien alto y esponjoso

Este bizcochuelo clásico es una receta infalible para lograr una miga bien aireada, pareja y suave.

Tiene una textura liviana, crece de forma uniforme y queda ideal para usar solo o como base de tortas rellenas.

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Se prepara con pocos ingredientes y el secreto está en el batido y en respetar la cocción. Es una de esas recetas que conviene guardar porque siempre sale bien.

Ingredientes

  • 6 huevos

  • 180 g de azúcar

  • 1 cucharada de extracto de vainilla

  • 200 g de harina 0000

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

Preparación

  1. Precalentá el horno a 160 °C y asegurate de que esté bien estabilizado antes de llevar el bizcochuelo.

  2. En un bowl grande colocá los huevos, el azúcar y el extracto de vainilla.

  3. Batí con batidora eléctrica hasta lograr el llamado “punto letra”: al levantar las paletas, la mezcla debe caer espesa y permitir dibujar una letra sobre la superficie sin que se borre enseguida.

  4. Tamizá la harina junto con el polvo de hornear para airearlos y evitar grumos.

  5. Incorporá los secos en dos tandas sobre el batido.

  6. Mezclá con espátula usando movimientos envolventes, suaves y desde abajo hacia arriba, sin batir, hasta integrar por completo.

  7. Volcá la preparación en un molde bien enmantecado y, si querés, enharinado.

  8. Emparejá la superficie sin golpear el molde para no perder aire.

  9. Llevá al horno y cociná durante aproximadamente 45 minutos.

  10. Evitá abrir la puerta del horno durante la cocción para no arruinar el crecimiento.

  11. El bizcochuelo está listo cuando se despega solo de los bordes del molde y la superficie está firme.

  12. Retirá del horno, dejá reposar unos minutos y desmoldá con cuidado.

Tips y consejos:

  • El batido es clave: cuanto mejor esté el punto letra, más alto y esponjoso va a quedar el bizcochuelo.

  • Los huevos deben estar a temperatura ambiente para que monten mejor.

  • No reduzcas el tiempo de batido; ahí se genera el aire que reemplaza a la manteca o el aceite.

  • Tamizar la harina no es un paso opcional, ayuda a mantener la textura liviana.

  • Mezclá siempre con movimientos envolventes y suaves para no bajar el aire incorporado.

  • El horno a temperatura moderada permite que el bizcochuelo crezca sin dorarse de más.

  • Abrir el horno antes de tiempo puede hacer que se baje, por eso conviene respetar la cocción.

  • Cada horno es distinto, pero el signo más seguro es cuando el bizcochuelo se despega de los bordes.

  • Una vez frío, se puede cortar fácilmente en capas para rellenar.

  • Funciona perfecto como base para tortas con dulce de leche, crema, frutas o almíbares.

  • Si no lo vas a usar en el momento, se puede envolver bien y guardar hasta el día siguiente sin que pierda textura.

  • También se puede freezar entero o en capas, siempre bien envuelto.

Este bizcochuelo clásico queda alto, liviano y con una miga suave que no se seca.

Una receta básica, confiable y muy versátil, ideal tanto para comer solo como para armar tortas más elaboradas sin fallar en el resultado.

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