Estos cuadraditos de limón son de esos clásicos simples que siempre funcionan.
Tienen una textura suave, un sabor fresco y equilibrado, y ese toque ácido que los vuelve ideales para acompañar una merienda o un café.

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Se preparan con pocos ingredientes y quedan perfectos para cortar en porciones prolijas y compartir.
Ingredientes
Para la base de limón
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200 g de manteca a temperatura ambiente
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250 g de harina 0000
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250 g de azúcar
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4 huevos
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150 ml de jugo de limón
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Ralladura fina de 2 limones
Para el glaseado
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200 g de azúcar impalpable
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2 a 3 cucharadas de jugo de limón
Preparación
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En un bowl grande, colocar la manteca blanda y el azúcar. Batir hasta obtener una crema clara y bien integrada.
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Agregar los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación.
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Incorporar el jugo de limón y la ralladura. Mezclar hasta lograr una preparación homogénea.
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Añadir la harina tamizada e integrar con movimientos suaves, sin batir de más. La mezcla queda fluida pero con cuerpo.
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Forrar una placa rectangular con papel manteca y volcar la preparación, emparejando bien la superficie.
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Llevar a horno precalentado a 170–180 °C y cocinar durante 30 a 35 minutos, hasta que esté firme pero húmedo. Al pinchar, el palillo debe salir apenas húmedo, no seco.
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Retirar del horno y dejar enfriar completamente dentro del molde.
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Para el glaseado, colocar el azúcar impalpable en un bowl y agregar de a poco el jugo de limón hasta obtener una consistencia espesa pero fluida.
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Volcar el glaseado sobre la preparación ya fría y distribuir de manera pareja con espátula.
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Dejar reposar hasta que el glaseado se asiente y luego cortar en cuadrados parejos.
Tips y consejos:
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No sobrecocinar la preparación: el punto ideal es cuando el centro está firme pero todavía húmedo, así quedan suaves y no secos.
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El glaseado debe quedar blanco y opaco; si queda muy líquido, agregar un poco más de azúcar impalpable antes de volcarlo.
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Esperar a que la base esté completamente fría antes de glasear, para que la capa superior quede pareja y no se derrita.
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Para cortes bien prolijos, usar un cuchillo liso, limpiarlo y secarlo entre cada pasada.
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Si se busca un sabor más intenso, se puede agregar un poco más de ralladura de limón sin modificar el jugo.
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Usar limones frescos hace una gran diferencia en aroma y sabor final.
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Guardarlos en la heladera bien tapados ayuda a que mantengan la humedad por más tiempo.
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Al día siguiente suelen estar incluso más ricos, con el sabor del limón más asentado.
Estos cuadraditos de limón son simples, prolijos y muy rendidores.
Tienen ese equilibrio justo entre dulzor y acidez que los vuelve irresistibles, con una presentación limpia y tentadora que invita a agarrar uno… y después otro.
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