Este budín de zanahoria y avena es una opción casera, húmeda y rendidora para el desayuno o la merienda.
La avena le da una textura rústica y suave, mientras que la zanahoria aporta humedad natural y un sabor delicado que combina muy bien con la canela.

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Ingredientes
Para el budín:
- 2 tazas de zanahoria rallada
- 2 tazas de avena arrollada
- 2 huevos
- 120 ml de aceite
- 100 gr de azúcar mascabo, común o miel
- 120 ml de leche
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de canela
- 1 cda de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 50 gr de nueces picadas, opcional
Para decorar:
- 3 cdas de azúcar impalpable
- 1 cda de jugo de limón o leche
- Avena, nueces o un poco de zanahoria rallada, opcional
Preparación
- Precalentá el horno a 180 °C y prepará un molde tipo budín, aceitado y enharinado o cubierto con papel manteca.
- En un bowl grande colocá los huevos, el aceite, la leche, la vainilla y el azúcar o la miel. Mezclá bien hasta integrar.
- Agregá la zanahoria rallada y mezclá para repartirla en toda la preparación.
- Incorporá la avena, la canela, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclá hasta formar una preparación espesa y húmeda.
- Si vas a usar nueces, sumalas en este momento y mezclá apenas para que queden repartidas.
- Dejá reposar la mezcla durante 10 minutos para que la avena absorba parte de la humedad y el budín quede con mejor textura.
- Pasá la preparación al molde y emparejá la superficie con una espátula.
- Llevá al horno durante 40 a 50 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y al pinchar el centro con un palillo salga seco o con migas húmedas.
- Retirá del horno y dejá enfriar unos 15 minutos antes de desmoldar. Después pasalo a una rejilla o tabla para que termine de enfriarse.
- Para decorar, mezclá el azúcar impalpable con el jugo de limón o la leche hasta lograr una mezcla espesa. Volcala sobre el budín frío y terminá con un poco de avena, nueces o zanahoria rallada.
Tips y consejos
- Para que el budín quede húmedo, no conviene excederse con la cocción. Si el palillo sale con algunas migas húmedas, ya está listo. Si se hornea demasiado, la avena puede dejar una textura más seca.
- La zanahoria debe estar rallada fina o mediana. Si queda muy gruesa, puede notarse demasiado en la miga y afectar la textura final. No hace falta escurrirla, porque esa humedad ayuda a que el budín quede más tierno.
- La avena arrollada común funciona muy bien para esta receta. Si preferís una textura más pareja, podés procesar la mitad de la avena y dejar la otra mitad entera.
- Si usás miel en lugar de azúcar, el budín puede quedar un poco más húmedo y con un sabor más suave. En ese caso, revisá la cocción con cuidado porque puede dorarse un poco antes.
- El reposo de la mezcla antes de llevarla al horno ayuda mucho. La avena absorbe líquido, la preparación toma cuerpo y el budín queda más parejo al cortarlo.
- Podés sumar pasas, chips de chocolate, coco rallado o ralladura de naranja si querés variar el sabor. Con poca cantidad alcanza para darle otro toque sin tapar el sabor de la zanahoria.
- Para conservarlo, guardalo en un recipiente cerrado a temperatura ambiente por 2 días o en la heladera hasta 5 días. También se puede cortar en porciones y congelar.
- Si lo servís para el desayuno, queda muy bien solo, con yogur, fruta fresca o una infusión caliente. Para la merienda, podés acompañarlo con café, mate o té.
Este budín es una forma simple de preparar algo casero, nutritivo y con buena textura sin depender de harinas refinadas.
Queda húmedo, se corta bien y se puede tener listo para varios días.
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