El dulce de frutilla casero es una preparación sencilla que permite aprovechar el sabor de las frutas frescas.
Se elabora con solo tres ingredientes y queda espeso, brillante y con pequeños trozos de frutilla, ideal para acompañar tostadas, galletitas o rellenar tortas.

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Ingredientes
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1 kg de frutillas frescas
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500 gr de azúcar
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Jugo de 1 limón
Preparación
1. Lavar cuidadosamente las frutillas con agua fría y retirarles las hojas y los cabitos. Escurrirlas bien y secarlas suavemente con papel de cocina para eliminar el exceso de humedad.
2. Cortar las frutillas grandes en mitades o cuartos, dejando las más pequeñas enteras. Procurar que los trozos tengan tamaños similares para conseguir una cocción pareja.
3. Colocar las frutillas en una olla de acero inoxidable o de fondo grueso. Agregar el azúcar y el jugo de limón, mezclando suavemente con una cuchara de madera hasta distribuir todos los ingredientes.
4. Dejar reposar la preparación durante aproximadamente 30 minutos. Durante este tiempo, el azúcar comenzará a disolverse y las frutillas liberarán parte de su jugo natural.
5. Llevar la olla a fuego medio y revolver ocasionalmente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Cuando la preparación comience a hervir, bajar el fuego para mantener una cocción suave y constante.
6. Cocinar durante aproximadamente 30 a 45 minutos, revolviendo con frecuencia para evitar que el dulce se adhiera al fondo. A medida que avance la cocción, las frutillas se ablandarán y el líquido comenzará a reducirse.
7. Retirar con una cuchara la espuma que pueda formarse en la superficie. Esto permite conseguir un dulce de aspecto más uniforme y brillante, aunque no es indispensable para su sabor.
8. Cuando las frutillas estén bien tiernas, presionar suavemente algunos trozos contra las paredes de la olla. No es necesario triturar toda la fruta, ya que los pedacitos aportan una textura casera.
9. Continuar la cocción hasta que el dulce adquiera un color rojo intenso y una consistencia espesa. Revolver con mayor frecuencia durante los últimos minutos, cuando la preparación comienza a concentrarse.
10. Colocar un plato pequeño en el freezer durante unos minutos. Agregar una pequeña cantidad de dulce sobre el plato frío, esperar unos segundos y pasar un dedo por el centro. Si se forma un surco que tarda en cerrarse, la preparación está lista.
11. Retirar la olla del fuego y dejar reposar unos minutos, hasta que desaparezca el hervor. El dulce todavía estará algo fluido, pero continuará espesándose a medida que se enfríe.
12. Distribuir la preparación en frascos de vidrio perfectamente limpios y resistentes al calor. Dejar un pequeño espacio libre en la parte superior, cerrar y permitir que pierdan temperatura antes de llevarlos a la heladera.
Tips y consejos
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Elegir frutillas maduras: las frutas bien rojas y aromáticas aportan mejor sabor y permiten conseguir un dulce más intenso sin necesidad de agregar otros ingredientes.
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Evitar las frutas deterioradas: descartar las frutillas con moho o partes en mal estado. No es recomendable utilizar fruta descompuesta para preparar conservas.
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Secar bien las frutillas: retirar el exceso de agua después del lavado evita incorporar líquido innecesario y ayuda a reducir el tiempo de cocción.
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No agregar agua: las frutillas liberan suficiente jugo durante el reposo con azúcar, por lo que no es necesario incorporar líquidos adicionales.
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Respetar el tiempo de reposo: dejar las frutas con el azúcar durante 30 minutos favorece la liberación de jugos y facilita el comienzo de la cocción.
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Utilizar una olla amplia: una superficie mayor permite que el líquido se evapore de manera más eficiente y que el dulce alcance la consistencia deseada.
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Mantener algunos trozos de fruta: no triturar completamente las frutillas permite conseguir un dulce con pedacitos reconocibles y una textura más artesanal.
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Controlar la temperatura: cocinar a fuego moderado evita que el azúcar se queme y ayuda a conservar el sabor natural de las frutillas.
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Revolver con frecuencia: especialmente durante los últimos minutos, cuando el dulce se espesa y aumenta el riesgo de que se pegue al fondo.
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Aprovechar el limón: su acidez equilibra el dulzor, aporta sabor y favorece la formación de una consistencia adecuada.
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No reducir demasiado el azúcar: el azúcar contribuye tanto al sabor como a la textura. Modificar considerablemente su cantidad puede producir un dulce más líquido.
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Comprobar el punto en frío: la preparación caliente siempre parece más fluida. La prueba del plato frío permite evaluar mejor su consistencia final.
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Evitar cocinarlo demasiado: una cocción excesiva puede oscurecer el dulce, alterar el sabor de la fruta y dejar una textura demasiado firme.
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Conservación en heladera: esta versión casera, sin un proceso de envasado validado, debe mantenerse refrigerada y consumirse preferentemente dentro de las 2 semanas. También puede congelarse en recipientes aptos durante aproximadamente 3 meses.
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Conservación fuera de la heladera: para almacenar los frascos a temperatura ambiente es necesario utilizar una receta y un procedimiento de envasado al baño María validados. Cerrar los frascos en caliente no garantiza una conserva segura.
El dulce de frutilla queda espeso y brillante, con un color rojo intenso y pequeños trozos de fruta que le aportan una textura suave y casera.
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