Los malfatti de espinaca y ricota a la parmesana son una opción deliciosa para disfrutar de un almuerzo casero y diferente.
Su textura suave combina perfectamente con la salsa de tomate, la mozzarella fundida y el queso gratinado.

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Ingredientes
Para los malfatti:
- 500 g de espinaca fresca
- 400 g de ricota
- 2 huevos
- 100 g de queso parmesano rallado
- 80 g de harina 0000
- 2 cdas de pan rallado, si hace falta
- 1 diente de ajo
- 1 pizca de nuez moscada
- Sal y pimienta negra a gusto
Para la salsa de tomate:
- 400 g de tomate triturado
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 2 cdas de aceite de oliva
- 1 cdita de orégano
- Sal y pimienta a gusto
Para la cobertura:
- 200 g de mozzarella rallada
- 50 g de queso parmesano rallado
- 2 cdas de perejil fresco picado
Preparación
- Lavar las hojas de espinaca, retirar los tallos más gruesos y colocarlas en una olla amplia con una pequeña cantidad de agua.
- Cocinar durante 2 a 3 minutos, hasta que las hojas estén tiernas y hayan reducido considerablemente su volumen.
- Retirar la espinaca del fuego, dejarla entibiar y escurrirla muy bien, presionándola con las manos para eliminar la mayor cantidad posible de líquido.
- Picar finamente la espinaca y colocarla en un bowl junto con la ricota previamente escurrida.
- Agregar los huevos, el queso parmesano rallado, el ajo bien picado, la nuez moscada, la sal y la pimienta.
- Mezclar con una cuchara de madera hasta integrar los ingredientes y conseguir una preparación húmeda, espesa y con pequeños trocitos de espinaca visibles.
- Incorporar la harina de a poco y continuar mezclando hasta obtener una masa blanda que pueda mantener su forma. Si estuviera demasiado húmeda, agregar una o dos cucharadas de pan rallado.
- Llevar la preparación a la heladera durante 20 minutos para facilitar el armado de los malfatti.
- Retirar la mezcla del frío y dividirla en porciones de aproximadamente 35 a 40 gramos.
- Humedecer ligeramente las manos, tomar una porción de masa y formar una bolita redondeada, sin presionarla demasiado para conservar una textura tierna.
- Pasar cada malfatti por una pequeña cantidad de harina y acomodarlo sobre una tabla enharinada, dejando espacio entre las piezas.
- Calentar el aceite de oliva en una sartén y agregar la cebolla picada, cocinándola durante 5 minutos hasta que esté transparente.
- Incorporar los dientes de ajo picados, revolver unos segundos y añadir el tomate triturado junto con el orégano, la sal y la pimienta.
- Cocinar la salsa a fuego suave durante 12 a 15 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta conseguir una consistencia ligeramente espesa.
- Colocar abundante agua en una olla grande, agregar sal y llevar a hervor. Reducir el fuego para mantener un hervor suave.
- Introducir los malfatti en pequeñas tandas y cocinarlos durante aproximadamente 3 a 5 minutos, hasta que suban a la superficie y estén firmes.
- Retirarlos cuidadosamente con una espumadera y dejarlos escurrir unos segundos para evitar que incorporen demasiada agua a la salsa.
- Precalentar el horno a 200 °C y distribuir una capa de salsa de tomate en la base de una fuente rectangular apta para horno.
- Acomodar los malfatti cocidos sobre la salsa, formando filas y dejando un pequeño espacio entre ellos.
- Distribuir el resto de la salsa de tomate alrededor y sobre parte de los malfatti, procurando que sus superficies verdes permanezcan parcialmente visibles.
- Repartir la mozzarella rallada sobre los malfatti y espolvorear con el queso parmesano, cubriendo de manera uniforme cada porción.
- Llevar la fuente al horno durante 10 a 15 minutos, hasta que la mozzarella se derrita y comience a formar pequeñas zonas doradas.
- Encender el grill durante los últimos 2 minutos, si fuera necesario, para conseguir una cobertura gratinada sin resecar los malfatti.
- Retirar del horno, espolvorear con perejil fresco picado y dejar reposar durante 3 minutos antes de servir.
- Levantar cuidadosamente los malfatti con una espumadera o cuchara de servir, acompañándolos con salsa de tomate y mozzarella fundida.
Tips y consejos
- Espinaca bien escurrida: es fundamental para evitar que la preparación quede demasiado húmeda y los malfatti pierdan su forma.
- Ricota firme: utilizar una ricota bien escurrida permite conseguir una textura suave sin necesidad de agregar demasiada harina.
- Cantidad de harina: incorporarla gradualmente ayuda a mantener los malfatti tiernos y evita que queden pesados.
- Masa delicada: mezclar solamente hasta integrar los ingredientes conserva una consistencia más liviana.
- Porciones parejas: formar bolitas de tamaño similar permite conseguir una cocción uniforme.
- Prueba de cocción: cocinar primero un solo malfatti permite comprobar que la mezcla mantenga su forma antes de hervir el resto.
- Agua a hervor suave: evita que los malfatti se golpeen entre sí y se desarmen durante la cocción.
- Salsa espesa: una salsa de tomate reducida se adhiere mejor a los malfatti y no agrega humedad innecesaria.
- Mozzarella rallada: facilita una distribución pareja y permite obtener una cobertura fundida y ligeramente dorada.
- Gratinado: retirar la fuente cuando el queso esté derretido y dorado ayuda a conservar el interior suave de los malfatti.
- Presentación: servirlos directamente desde la fuente permite mostrar el contraste entre la espinaca, la salsa roja y el queso gratinado.
Entre la salsa casera y el queso gratinado, cada malfatti conserva una suavidad especial que hace memorable cualquier almuerzo familiar.
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