Una preparación casera que destaca por su sabor intenso y natural, ideal para aprovechar frutas de estación y tener siempre algo rico a mano.
Esta mermelada de mandarina es perfecta para untar, rellenar o acompañar postres. Con pocos ingredientes y un proceso simple, podés lograr una textura brillante y llena de sabor.

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Ingredientes
- 1 kg de mandarinas
- 500 g de azúcar
- Jugo de 1 limón
- 1 vaso de agua
Preparación
- Pelá las mandarinas y separá los gajos, retirando la mayor cantidad posible de semillas. Si querés una textura más suave, podés sacar también parte de la membrana blanca.
- Colocá los gajos en una olla junto con el vaso de agua y llevá a fuego medio. Cociná durante unos 15 minutos hasta que la fruta esté bien blanda.
- Con un pisa papas o una cuchara, aplastá ligeramente la mezcla para liberar más pulpa, pero sin deshacer completamente los trozos si buscás una mermelada con textura.
- Agregá el azúcar y mezclá bien hasta integrarla por completo.
- Incorporá el jugo de limón, que ayuda tanto a conservar como a lograr una mejor consistencia.
- Cociná a fuego medio-bajo durante 30 a 40 minutos, revolviendo cada tanto para evitar que se pegue en el fondo.
- A medida que pasa el tiempo, vas a notar cómo la preparación se vuelve más espesa y brillante, señal de que el azúcar está actuando correctamente.
- Para comprobar el punto, colocá una cucharadita en un plato frío: si al pasar el dedo se forma un surco que no se cierra rápidamente, ya está lista.
- Retirá del fuego y dejá reposar unos minutos antes de envasar.
- Volcá en frascos de vidrio esterilizados, cerralos bien y dejalos enfriar boca abajo para generar vacío.
Consejos:
- Si querés una mermelada más suave y sin tantos trozos, podés procesar la mezcla antes de agregar el azúcar. Eso sí, no la hagas completamente líquida porque perdería esa textura casera tan característica.
- Para intensificar el sabor, podés sumar un poco de ralladura de mandarina. Es clave usar solo la parte naranja de la cáscara, ya que la parte blanca aporta amargor.
- El jugo de limón no es opcional: además de ayudar a conservar la mermelada por más tiempo, permite que se forme mejor la textura tipo gel gracias a su acidez natural.
- Si durante la cocción notás que la mezcla se reduce demasiado rápido, podés agregar unas cucharadas de agua caliente para regular la consistencia sin cortar la preparación.
- Un truco importante es no dejar de revolver en los últimos minutos, ya que es cuando más riesgo hay de que se pegue o se caramelice de más.
- Para esterilizar los frascos correctamente, hervilos durante 10 minutos y dejalos secar boca abajo sin tocarlos por dentro. Esto ayuda a que la mermelada dure mucho más tiempo sin problemas.
- Si querés conservarla por varias semanas, asegurate de que el frasco haga vacío correctamente. Una vez abierto, siempre guardalo en la heladera y utilizá utensilios limpios para evitar contaminación.
- Esta mermelada no solo sirve para tostadas: también podés usarla como relleno de tortas, para acompañar quesos, o incluso para darle un toque especial a yogures y postres caseros.
- Si te gusta experimentar, podés combinar la mandarina con otras frutas como naranja o un toque de jengibre para lograr sabores más complejos y originales.
- Otra opción interesante es cocinarla unos minutos extra para lograr una textura más espesa, ideal si la querés usar como relleno firme en facturas o masas dulces.
Una receta simple, rendidora y muy versátil que convierte algo cotidiano en una preparación casera llena de sabor, perfecta para disfrutar en cualquier momento.
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