La milanesa a la Florentina es una versión bien completa, con una base crocante, una cobertura cremosa de espinaca y queso gratinado por encima.
Queda sabrosa, contundente y es ideal para servir con papas al horno, puré o una ensalada simple.

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Ingredientes
Para las milanesas:
- 4 bifes de nalga, cuadrada o bola de lomo
- 2 huevos
- 1 diente de ajo picado, opcional
- 1 cda de perejil picado
- Sal y pimienta, a gusto
- Pan rallado, cantidad necesaria
- Aceite, cantidad necesaria para cocinar
Para la cobertura Florentina:
- 1 atado grande de espinaca fresca
- 35 gr de manteca
- 35 gr de harina
- 400 ml de leche
- Sal y pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
- 100 gr de queso rallado
- 200 gr de mozzarella o queso cremoso
Para acompañar:
- Papas al horno, puré o ensalada, a gusto
Preparación
- Limpiá los bifes si tienen exceso de grasa y golpealos apenas para emparejar el grosor. Condimentalos con sal y pimienta.
- En un bowl batí los huevos con el ajo picado, el perejil y una pizca de sal.
- Pasá cada bife por la mezcla de huevo y después por pan rallado, presionando bien para que el rebozado se adhiera. Si querés una milanesa más firme, repetí el paso de huevo y pan rallado una vez más.
- Cociná las milanesas en aceite caliente hasta que estén doradas de ambos lados. También podés hacerlas al horno en una placa aceitada, dándolas vuelta a mitad de cocción.
- Lavá bien la espinaca, retirale los tallos más duros y cocinala apenas en una sartén o en una olla con muy poca agua. Escurrila muy bien y picala.
- Para la salsa blanca, derretí la manteca en una olla chica. Agregá la harina y mezclá durante 1 minuto para formar una pasta.
- Incorporá la leche de a poco, revolviendo siempre, hasta lograr una salsa espesa y pareja.
- Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada. Sumá la espinaca picada y mezclá bien.
- Colocá las milanesas ya cocidas en una fuente para horno. Cubrí cada una con una buena capa de crema de espinaca.
- Agregá por encima queso rallado y mozzarella o queso cremoso.
- Llevá a horno fuerte o gratinador durante unos minutos, solo hasta que el queso se derrita y quede dorado por arriba.
- Serví enseguida con papas al horno, puré o una ensalada fresca.
Tips y consejos
- La espinaca tiene que estar muy bien escurrida antes de mezclarla con la salsa blanca. Si queda con agua, la cobertura se afloja y puede humedecer demasiado la milanesa.
- La salsa blanca debe quedar espesa, no líquida. Tiene que sostenerse sobre la milanesa sin desparramarse por toda la fuente.
- Para que la base no se ablande demasiado, conviene cocinar bien la milanesa antes de cubrirla. El gratinado final debe ser corto y con horno fuerte.
- Si hacés las milanesas al horno, usá una placa aceitada y precalentada. Eso ayuda a que el rebozado quede más dorado y no tan seco.
- La nuez moscada combina muy bien con la salsa blanca, pero usá poca cantidad. Con una pizca alcanza para realzar el sabor sin tapar la espinaca.
- Podés reemplazar la espinaca por acelga, pero hay que escurrirla todavía mejor porque suele largar más líquido.
- Para una cobertura más sabrosa, mezclá una parte del queso rallado dentro de la salsa blanca y dejá el resto para gratinar arriba.
- Si querés prepararlas con anticipación, podés dejar listas las milanesas cocidas y la crema de espinaca por separado. Armá y gratiná recién antes de servir.
- Quedan muy bien con papas al horno, pero también con puré si buscás un plato más clásico y abundante.
La clave está en que la milanesa conserve su base dorada y la cobertura quede cremosa, sin exceso de líquido.
Con un buen gratinado final, queda un plato completo y muy sabroso.
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