Cómo hacer milanesas de pollo perfectas
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Cómo hacer milanesas de pollo perfectas: crocantes por fuera, jugosas por dentro y bien caseras

Las milanesas de pollo son uno de esos almuerzos que siempre funcionan: rendidoras, fáciles y muy ricas cuando se hacen bien.

Con un buen corte, una mezcla sabrosa de huevo y un empanado firme, quedan doradas por fuera, tiernas por dentro y con ese sabor casero que nunca falla.

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Ingredientes

  • 1 kg de supremas de pollo
  • 3 huevos
  • 2 dientes de ajo picados o rallados
  • 2 cdas de perejil fresco picado
  • 1 cdita de mostaza
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • 1 pizca de orégano
  • 1 chorrito de leche o agua, opcional
  • 400 gr de pan rallado aprox.
  • 3 cdas de harina, opcional
  • Aceite para freír, cantidad necesaria
  • Limón para servir, opcional

Preparación

  1. Colocá las supremas de pollo sobre una tabla limpia y cortalas en filetes finos con un cuchillo bien filoso. De 1 kg de supremas suelen salir entre 10 y 14 milanesas, dependiendo del tamaño de las piezas y del grosor del corte.
  2. Si algún filete quedó más grueso que otro, cubrilo con una bolsa limpia o papel film y aplastalo suavemente con un martillo de cocina, un palote o la base de una sartén. La idea no es romper la carne, sino emparejar el grosor para que todas se cocinen al mismo tiempo.
  3. En un bowl amplio, colocá los huevos, el ajo, el perejil, la mostaza, sal, pimienta y una pizca de orégano. Batí bien hasta integrar todo. Si querés una mezcla un poco más liviana, podés sumar un chorrito de leche o agua.
  4. Agregá los filetes de pollo al bowl y mezclá bien para que todos queden cubiertos con el huevo condimentado. Tapá el recipiente y llevá a la heladera durante al menos 20 o 30 minutos. Si podés dejarlos 1 hora, van a tomar más sabor.
  5. Colocá el pan rallado en una fuente amplia. Si querés un empanado más firme, pasá cada filete primero por un poco de harina, sacudí el excedente y después volvelo a pasar por la mezcla de huevo.
  6. Pasá cada filete por el pan rallado, cubriéndolo bien de ambos lados. Presioná con las manos para que el pan se adhiera a toda la superficie, especialmente en los bordes, que suelen despegarse más fácil durante la cocción.
  7. Si querés milanesas más crocantes, podés hacer doble empanado. Para eso, después del primer empanado, pasá nuevamente cada milanesa por huevo y otra vez por pan rallado, presionando bien para formar una capa pareja.
  8. Acomodá las milanesas ya empanadas en una fuente y dejalas descansar en la heladera durante 10 o 15 minutos antes de cocinarlas. Este reposo ayuda a que el empanado se afirme y no se desprenda en la sartén.
  9. Calentá abundante aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. El aceite debe estar caliente, pero no humeante. Para probarlo, tirá una pizca de pan rallado: si burbujea enseguida, ya está listo.
  10. Freí las milanesas de a pocas por vez, sin encimarlas. Cocinalas hasta que estén doradas de un lado, dalas vuelta con cuidado y dorá del otro lado. Como el pollo está cortado fino, no necesita una cocción larga.
  11. Retirá las milanesas y apoyalas sobre papel absorbente o, mejor todavía, sobre una rejilla. La rejilla ayuda a que no junten humedad por debajo y se mantengan más crocantes.
  12. Servilas calientes, con unas gotas de limón si te gusta. Quedan perfectas con puré, ensalada, papas al horno, arroz, fideos o dentro de un sándwich casero.

Tips y consejos

  • Para que las milanesas queden jugosas, lo más importante es no cortar los filetes demasiado gruesos. Si quedan muy altos, van a necesitar más tiempo de cocción y pueden secarse antes de cocinarse bien por dentro.
  • El reposo en huevo condimentado hace mucha diferencia. No es solo para que se pegue el pan rallado: también ayuda a que el pollo tome sabor. Con ajo, perejil, mostaza, sal y pimienta ya queda una base muy rica.
  • No pongas demasiada sal en el pan rallado si ya condimentaste bien el huevo. Es mejor que el sabor venga de la mezcla húmeda, porque se distribuye mejor sobre toda la milanesa.
  • Si querés una milanesa más crocante, el doble empanado es una gran opción. Conviene hacerlo especialmente cuando las milanesas son finitas, porque forma una capa dorada más firme y sabrosa.
  • El aceite tiene que estar a buena temperatura. Si está frío, la milanesa absorbe demasiado aceite y queda pesada. Si está demasiado caliente, se dora muy rápido por fuera y puede quedar mal cocida por dentro.
  • No llenes la sartén con muchas milanesas al mismo tiempo. Cuando se agregan demasiadas, baja la temperatura del aceite y el empanado queda más grasoso y menos crocante.
  • Para saber si el pollo está bien cocido, la carne debe quedar blanca por dentro, sin partes rosadas. Al ser filetes finos, la cocción suele ser rápida, por eso conviene no pasarse de tiempo.
  • Si preferís hacerlas al horno, acomodalas en una placa aceitada, rocialas con un poco de aceite por encima y cocinalas a temperatura fuerte hasta que estén doradas de ambos lados. No quedan exactamente iguales que fritas, pero sí más livianas.
  • También podés hacerlas en freidora de aire. Conviene rociarlas con un poco de aceite y cocinarlas hasta que estén doradas, dándolas vuelta a mitad de cocción para que queden parejas.
  • Para guardar milanesas crudas empanadas, separalas con separadores o papel manteca y llevá a la heladera si las vas a cocinar en el día. Si querés conservarlas más tiempo, podés congelarlas bien separadas.
  • Para congelarlas, primero ponelas en una bandeja separadas entre sí hasta que estén firmes. Después podés pasarlas a una bolsa o recipiente. Así no se pegan y podés sacar solo las que necesitás.
  • Si te sobraron milanesas cocidas, guardalas en la heladera en un recipiente cerrado. Para recalentarlas, lo mejor es usar horno, sartén seca o freidora de aire, porque el microondas las ablanda.
  • Podés variar el sabor del empanado mezclando el pan rallado con queso rallado, avena fina, semillas o un poco de provenzal. Lo importante es no cargarlo demasiado para que no se queme durante la cocción.
  • Si querés milanesas más suaves para chicos, podés usar menos ajo y evitar condimentos fuertes. Si las querés más sabrosas, sumá pimentón, ají molido suave o un toque de ralladura de limón en la mezcla de huevo.
  • La milanesa perfecta debe quedar dorada, crocante y pareja, pero sin estar seca. Por eso conviene usar filetes finos, aceite caliente, buena cantidad de pan rallado y una cocción corta pero precisa.

Las milanesas de pollo caseras son simples, pero con estos detalles quedan mucho más ricas.

Bien doradas, crocantes y jugosas, son una comida perfecta para preparar en cantidad y disfrutar toda la semana.

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