La pizza con harina integral es una alternativa casera que conserva el sabor y la textura de una buena pizza tradicional.
Su masa tiene un color ligeramente tostado, bordes dorados y un interior tierno, que combina muy bien con la salsa de tomate y la mozzarella fundida.

Te recomendamos: Cómo hacer Triangulitos de Espinaca y Ricota con Masa Hojaldrada
Ingredientes
Para la masa integral:
- 500 gr de harina integral fina
- 370 ml de agua tibia
- 10 gr de levadura seca o 25 gr de levadura fresca
- 3 cdas de aceite de oliva o girasol
- 1 cdita de azúcar
- 10 gr de sal
Para la salsa:
- 250 gr de tomate triturado
- 1 diente de ajo
- 1 cda de aceite de oliva
- 1 cdita de orégano
- Sal y pimienta a gusto
Para la cobertura:
- 350 gr de mozzarella
- 2 tomates medianos
- Orégano a gusto
- Aceite de oliva, cantidad necesaria
Preparación
- Colocar el agua tibia en un recipiente y agregar la levadura junto con el azúcar. Mezclar suavemente y dejar reposar durante unos 10 minutos, hasta que la levadura comience a formar espuma.
- Colocar la harina integral en un bowl amplio y agregar la sal. Incorporar la mezcla de levadura y el aceite, revolviendo hasta que todos los ingredientes comiencen a integrarse.
- Mezclar hasta formar una masa húmeda y ligeramente pegajosa. Dejar descansar durante 15 minutos para que la harina integral absorba mejor el agua y resulte más fácil trabajarla.
- Amasar durante aproximadamente 8 a 10 minutos, hasta conseguir una masa más uniforme, suave y elástica. Evitar agregar demasiada harina extra, ya que podría endurecer la preparación.
- Formar un bollo y colocarlo en un recipiente ligeramente aceitado. Cubrir con un repasador limpio o film y dejar levar en un lugar templado durante 60 a 90 minutos, hasta que aumente considerablemente su volumen.
- Calentar el aceite de oliva en una sartén pequeña y agregar el ajo picado. Cocinar unos segundos a fuego bajo, incorporar el tomate triturado y condimentar con sal, pimienta y orégano. Cocinar durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una salsa ligeramente espesa. Dejar enfriar.
- Retirar la masa del recipiente y dividirla en dos porciones similares. Formar bollos y dejarlos descansar tapados durante 10 minutos para facilitar el estirado.
- Aceitar ligeramente dos pizzeras redondas de aproximadamente 28 a 30 cm de diámetro. Colocar un bollo en cada una y estirar con las yemas de los dedos, presionando desde el centro hacia los bordes hasta cubrir toda la superficie.
- Dejar los bordes un poco más gruesos y permitir que las masas descansen durante 15 a 20 minutos, mientras se precalienta el horno a 230 °C.
- Distribuir una capa fina de salsa de tomate sobre cada masa y llevar las pizzeras al horno durante aproximadamente 8 a 10 minutos, hasta que las bases comiencen a tomar firmeza y los bordes se vean ligeramente dorados.
- Retirar las pizzas del horno y repartir la mozzarella cortada en trozos pequeños o rallada. Agregar los tomates cortados en rodajas finas y espolvorear con orégano.
- Llevar nuevamente al horno durante 8 a 12 minutos, hasta que la mozzarella esté completamente fundida, presente algunas zonas doradas y los bordes de la masa estén bien cocidos.
- Retirar del horno, agregar un hilo de aceite de oliva y dejar reposar un par de minutos antes de cortar.
Tips y consejos
- Harina integral fina: Es la más conveniente para conseguir una masa tierna y fácil de estirar. Las harinas de molienda muy gruesa pueden producir una textura más pesada.
- Cantidad de agua: La harina integral absorbe más líquido que la harina blanca. Si la masa parece demasiado firme, se pueden incorporar pequeñas cantidades adicionales de agua durante el amasado.
- Descanso inicial: Dejar reposar la masa antes de amasarla permite que el salvado se hidrate y mejora la textura final.
- No agregar demasiada harina: La masa debe conservar cierta humedad. Incorporar harina en exceso puede hacer que la pizza quede seca y compacta.
- Leudado correcto: Los tiempos pueden variar según la temperatura ambiente. Lo importante es que la masa aumente considerablemente su volumen antes de estirarla.
- Espesor de la pizza: Para una base de grosor medio, conviene distribuir la masa de manera uniforme, sin aplastar excesivamente los bordes.
- Salsa espesa: Una salsa demasiado líquida puede humedecer la superficie y dificultar la cocción de la base.
- Mozzarella: Utilizar una mozzarella que no libere demasiado líquido ayuda a conseguir una cobertura bien fundida sin exceso de humedad.
- Horno bien caliente: Precalentarlo durante al menos 20 minutos favorece una cocción pareja y permite desarrollar una base ligeramente crocante.
- Conservación: La pizza cocida se puede guardar en la heladera, dentro de un recipiente hermético, durante 3 días.
- Congelación: Las bases precocidas pueden congelarse durante aproximadamente 2 meses, bien envueltas y separadas para evitar que se peguen.
La masa integral, los bordes dorados y la mozzarella fundida hacen de esta pizza casera una opción sabrosa y muy tentadora.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra