Una preparación simple que transforma ingredientes básicos en un postre cálido, suave y lleno de sabor.
Ideal para comer sola, acompañar otras preparaciones o tener lista en la heladera para cualquier momento.

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La clave está en lograr el punto justo entre cremosidad y trozos de fruta.
Ingredientes
- 4 manzanas (pueden ser rojas, verdes o mezcla)
- 3 cucharadas de azúcar (ajustar a gusto)
- 1 cucharadita de canela
- Jugo de medio limón
- ½ taza de agua
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
Preparación
- Pelar las manzanas, retirarles el centro y cortarlas en cubos pequeños. No hace falta que sean perfectos, eso ayuda a que la compota tenga textura más casera.
- Colocar las manzanas en una olla junto con el agua y el jugo de limón. Llevar a fuego medio y dejar que comiencen a ablandarse.
- Cuando las manzanas empiecen a romperse, agregar el azúcar y la canela. Mezclar bien para que se integren los sabores.
- Cocinar a fuego bajo durante unos 15 a 20 minutos, revolviendo cada tanto para evitar que se pegue.
- A medida que se cocina, aplastar ligeramente algunas partes con una cuchara para lograr esa textura típica de compota: mitad cremosa, mitad con pequeños trozos.
- Cuando esté espesa y con el punto que te guste, retirar del fuego y agregar la vainilla si decidís usarla.
- Dejar entibiar o enfriar completamente antes de servir, según preferencia.
Consejos:
- Podés usar solo manzana verde si querés un sabor más ácido, o mezclar con roja para lograr un equilibrio más dulce.
- Si te gusta más lisa, podés pisarla más o incluso darle un toque rápido con mixer, pero sin llevarla a puré total.
- Para una versión más intensa, podés sumar una pizca de nuez moscada o un toque de clavo de olor.
- Si querés reducir el azúcar, podés reemplazarla por miel o directamente no usarla si la fruta está bien madura.
- Agregar un poquito de manteca al final le da un sabor más profundo y una textura más sedosa.
- Se puede comer caliente, tibia o fría; cada versión cambia completamente la experiencia.
- Va perfecto como acompañamiento de yogur, helado o incluso tostadas.
- Si la guardás en heladera, dura varios días en un recipiente bien cerrado.
Una receta simple pero con mucho juego, que siempre queda bien y se adapta a cualquier momento del día.
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