Estas galletitas son suaves, quebradizas y muy vistosas, con una masa mantecosa que se deshace al morder y un toque frutal que les da color y sabor.
Quedan perfectas para preparar en cantidad, guardar en una lata o servir en una fuente.

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La clave está en enfriar bien la masa antes de cortar, para que mantengan la forma durante la cocción.
Ingredientes
- 220 g de manteca blanda
- 150 g de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 300 g de harina 0000
- 1 pizca de sal
- 150 g de dulce o confitura de frambuesa
- 1 cucharada de harina extra para estirar, si hace falta
Preparación
- Colocá la manteca blanda en un bowl junto con el azúcar. Batí hasta obtener una mezcla cremosa, más clara y bien integrada. No hace falta batir demasiado, pero sí lo suficiente para que la manteca tome una textura suave y pareja.
- Agregá el huevo y la esencia de vainilla. Mezclá nuevamente hasta integrar. Al principio la preparación puede verse apenas cortada, pero se acomoda cuando se incorpora la harina.
- Sumá la harina y la pizca de sal. Mezclá con espátula o con la mano, sin amasar de más, hasta formar una masa tierna. Tiene que quedar suave, pero no pegajosa. Si hace mucho calor y la masa se ablanda demasiado, llevála unos minutos a la heladera antes de seguir.
- Dividí la masa en dos partes. Estirá cada una sobre papel manteca, formando rectángulos finos pero no demasiado delicados. Si se pega, espolvoreá apenas con harina, sin excederte para que las galletitas no queden secas.
- Untá una capa fina de frambuesa sobre cada rectángulo de masa. No pongas demasiado relleno, porque al enrollar y cortar puede escaparse durante el horneado. La idea es que aporte sabor y color, pero que la masa siga siendo protagonista.
- Enrollá cada rectángulo con ayuda del papel manteca, formando rollos parejos. Ajustá suavemente, sin apretar demasiado. Envolvé los rollos en el mismo papel y lleválos a la heladera durante al menos 1 hora, o hasta que estén firmes.
- Precalentá el horno a 180 °C. Retirá los rollos de la heladera y cortá rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor con un cuchillo bien filoso. Si la masa se ablanda mientras cortás, llevála unos minutos más al frío.
- Acomodá las galletitas en una placa con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada una. Durante la cocción crecen apenas y pueden expandirse un poco por la manteca.
- Horneá durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén apenas dorados. No conviene pasarlas de cocción, porque deben quedar tiernas y quebradizas, no duras.
- Retirá del horno y dejá enfriar unos minutos en la placa antes de moverlas. Cuando todavía están calientes son frágiles, pero al enfriarse toman mejor cuerpo. Después pasalas a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo.
Tips y consejos:
- La manteca tiene que estar blanda, no derretida. Si está líquida, la masa queda pesada y las galletitas se deforman más en el horno.
- No amases demasiado después de agregar la harina. Cuanto menos se trabaja la masa, más delicada y quebradiza queda la textura.
- El frío es fundamental para que mantengan la forma. Si los rollos no están firmes antes de cortar, las galletitas pueden quedar desparejas.
- Usá una confitura espesa. Si es muy líquida, puede escaparse al hornear y quemarse en la placa.
- Para un sabor más intenso, podés agregar ralladura de limón a la masa. Combina muy bien con la frambuesa y le da un toque fresco.
- Si querés que queden más prolijas, cortá los extremos de cada rollo antes de hacer las rodajas principales.
- Conviene hornearlas en tandas si la placa queda muy llena. Así se cocinan parejas y no se pegan entre sí.
- Se conservan bien en un recipiente cerrado durante varios días, siempre que estén completamente frías antes de guardarlas.
Estas galletitas de manteca con frambuesa quedan delicadas, vistosas y con una textura casera muy rica.
Son fáciles de preparar, rinden bastante y se lucen mucho cuando se sirven en una fuente.
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