Si la ropa sale con olor a humedad, con restos de pelusa o más mojada de lo normal, muchas veces el problema no está en el detergente ni en el programa elegido.
En la mayoría de los casos, el verdadero culpable es un filtro sucio que no deja drenar el agua como corresponde.

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Limpiarlo es simple, lleva pocos minutos y puede evitar problemas más graves en el funcionamiento del equipo.
Por qué es importante limpiar el filtro de la lavadora
El filtro cumple una función clave: retener pelusas, cabellos, botones, monedas y pequeños objetos que se desprenden durante el lavado.
De esta manera protege la bomba de desagüe y evita que se obstruya.
Cuando el filtro se llena, el agua no se evacua correctamente y queda estancada dentro del sistema, generando olor desagradable, ropa mal enjuagada y exceso de humedad al finalizar el ciclo.
Durante los meses fríos este problema suele empeorar, ya que se lavan prendas más pesadas como buzos, frazadas y camperas, que largan mucha más fibra.
Por eso, mantener el filtro limpio es fundamental para que la lavadora funcione bien y la ropa salga realmente limpia.
Ubicá el filtro y prepará la zona
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Identificá dónde está el filtro según el tipo de lavadora. En los modelos de carga frontal suele encontrarse detrás de una pequeña tapa en la parte inferior del frente.
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En los de carga superior, generalmente está dentro del tambor o en un compartimento interno.
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Desenchufá la lavadora para trabajar con mayor seguridad.
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Colocá una toalla vieja en el piso y, si tenés, una bandeja baja o recipiente. Siempre queda agua retenida y va a salir al abrir el filtro.
Vaciar el agua acumulada
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Abrí la tapa que cubre el filtro. En algunos modelos vas a encontrar una manguera pequeña con tapón.
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Si tu lavadora tiene esa manguera, destapala y dejá que el agua salga lentamente dentro de la bandeja hasta que se vacíe por completo.
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Si no tiene manguera, desenroscá el filtro de a poco para controlar la salida de agua y evitar derrames bruscos.
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Una vez que deje de salir agua, retiralo por completo.
Limpieza profunda del filtro y el alojamiento
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Llevá el filtro a la canilla y lavalo con agua caliente.
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Usá un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo para sacar pelusas, restos de jabón, cabellos y objetos atrapados.
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Revisá el hueco donde va colocado el filtro y limpiá bien el interior, ya que detrás se encuentra la bomba de desagüe.
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Asegurate de que no quede ningún residuo que pueda volver a obstruir el sistema.
Reinstalar y comprobar que funcione bien
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Volvé a colocar el filtro enroscándolo con firmeza, sin forzar.
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Cerrá la tapa y enchufá la lavadora.
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Ejecutá un ciclo corto de enjuague o centrifugado y observá si hay pérdidas de agua en la zona del filtro.
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Si notás goteos, ajustalo nuevamente hasta que quede bien sellado.
Tips y consejos:
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Limpiá el filtro cada dos o tres meses como mantenimiento general.
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Si tenés mascotas, lo ideal es hacerlo una vez por mes.
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Aprovechá para limpiar el tambor con un lavado vacío usando vinagre o bicarbonato.
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Revisá bolsillos antes de cada lavado para evitar que objetos lleguen al filtro.
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No fuerces el filtro al colocarlo, ya que puede dañarse la rosca o la junta.
Mantener el filtro limpio es una tarea simple que mejora notablemente el resultado del lavado, elimina olores y alarga la vida útil de la lavadora.
Con este hábito, la ropa sale más fresca, mejor enjuagada y sin esas pelusas molestas que arruinan cualquier prenda.
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