Merenguitos caseros crocantes por fuera y livianos por dentro
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Merenguitos caseros crocantes por fuera y livianos por dentro

Los merenguitos caseros son un clásico irresistible que se prepara con pocos ingredientes y mucha paciencia.

Quedan bien secos, livianos y con ese centro apenas aireado que se deshace en la boca.

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Son ideales para acompañar el mate, el café, decorar tortas o simplemente disfrutar como algo dulce y delicado. Además, se conservan muy bien si se guardan correctamente.

Ingredientes

  • 4 claras de huevo

  • 1 cucharadita de vinagre de alcohol

  • 1 pizca de sal

  • 1 taza (aprox. 175 g) de azúcar común

  • 2 cucharadas (25 g) de azúcar impalpable

  • Colorante comestible (opcional)

Preparación

  1. Precalentá el horno a 100 °C. Si tu horno no baja tanto, colocá una cuchara de madera en la puerta para dejar una pequeña rendija y permitir que salga el exceso de calor.

  2. En un bowl grande y bien limpio colocá las claras junto con el vinagre y la pizca de sal.

  3. Batí con batidora eléctrica hasta que las claras empiecen a espumar y tomar volumen.

  4. Sin dejar de batir, agregá el azúcar común de a poco, en forma de lluvia.

  5. Continuá batiendo hasta que el azúcar esté completamente disuelta y el merengue quede bien firme, blanco y brillante. Al levantar las paletas deben formarse picos firmes que no se caigan.

  6. Si vas a usar colorante, agregalo en este punto y batí unos segundos más hasta lograr un color parejo.

  7. Incorporá el azúcar impalpable previamente tamizada y mezclá con espátula, usando movimientos envolventes suaves para no bajar el batido.

  8. Colocá el merengue en una manga de repostería con el pico que prefieras.

  9. Formá los merenguitos sobre una placa para horno forrada con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre cada uno.

  10. Llevá al horno bajo y dejalos secar durante 2 a 4 horas, según el tamaño. No deben dorarse, solo secarse por completo.

  11. Apagá el horno y dejalos adentro con la puerta entreabierta hasta que se enfríen por completo.

Tips y consejos:

  • El bowl y las paletas deben estar completamente limpios y secos, sin restos de grasa.

  • El azúcar común tiene que disolverse por completo; podés frotar un poco de merengue entre los dedos para comprobarlo.

  • El vinagre ayuda a estabilizar el merengue y lograr una mejor textura final.

  • No conviene subir la temperatura del horno, ya que los merenguitos pueden tomar color o rajarse.

  • Si el ambiente está muy húmedo, pueden tardar más en secarse.

  • Una vez fríos, guardalos en un frasco hermético para que no absorban humedad.

  • Se pueden hacer blancos o combinarlos con distintos colores para un efecto más decorativo.

  • Funcionan muy bien para acompañar helados, frutas o rellenos de postres.

Estos merenguitos quedan crocantes, livianos y delicados, con una textura perfecta para disfrutar solos o usar en repostería.

Una receta simple, rendidora y clásica que nunca falla.

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