Crujientes por fuera, tiernos por dentro y con un sabor irresistible a queso, estos palitos caseros son una opción perfecta para acompañar el desayuno, la merienda o cualquier picoteo.
Se hacen con pocos ingredientes, no requieren levado y se cocinan en minutos.

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Ingredientes
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100 g de queso rallado (puede ser mozzarella, provolone o queso cremoso)
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1 huevo
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150 g de harina común (000 o 0000)
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1 cucharadita de polvo de hornear
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2 cucharadas de aceite o manteca derretida
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3 cucharadas de leche
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1 pizca de sal
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Perejil o ciboulette picado (opcional, para dar sabor y color)
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Aceite para freír (cantidad necesaria)
Preparación
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En un bol, colocá el huevo junto con la leche y el aceite. Batí ligeramente hasta integrar.
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Incorporá el queso rallado y mezclá con una cuchara. Si querés darle más sabor, agregá perejil o ciboulette picado.
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Añadí la harina junto con el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclá hasta formar una masa suave y apenas pegajosa.
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Pasá la masa a la mesada y amasá un par de minutos hasta que quede lisa. Si está muy húmeda, podés sumar un poco más de harina.
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Estirá la masa con un palo de amasar hasta que tenga unos 5 mm de grosor aproximadamente.
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Con un cuchillo o cortador de masa, cortá tiras finas y alargadas del mismo tamaño.
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Dales una pequeña torsión o enrollá levemente cada tira para que tengan más volumen al freírse.
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Calentá abundante aceite en una sartén o cacerola y freí los palitos por tandas, a fuego medio, hasta que estén dorados de ambos lados.
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Retiralos con una espumadera y colocá sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
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Servilos tibios o a temperatura ambiente, solos o acompañados con alguna salsa suave o dip de queso.
Tips y consejos:
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Si querés una versión más liviana, podés cocinarlos al horno: colocalos en una placa con papel manteca y horneá a 190 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén dorados.
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Podés variar el sabor agregando orégano, ajo en polvo o ají molido a la masa.
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Si te gusta más intenso el gusto a queso, mezclá dos tipos (por ejemplo, mozzarella y parmesano).
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Guardalos en un recipiente hermético para que se mantengan tiernos durante un par de días.
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También podés hacerlos más finitos y crocantes para servir como snack o acompañar una picada.
Fáciles, rápidos y con un sabor irresistible, estos palitos de queso son una receta ideal para preparar en cualquier momento.
Perfectos para disfrutar con un mate, un café o como tentempié casero.
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