La panzanella es una ensalada clásica del verano, fresca, liviana y muy fácil de preparar.
No requiere cocción y se hace con ingredientes simples que se combinan de manera perfecta.

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Es ideal para un almuerzo rápido, para llevar o para servir bien fría en días de mucho calor.
Ingredientes
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300 g de pan del día anterior
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4 tomates grandes y maduros
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½ cebolla morada
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10 hojas de albahaca fresca
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4 cucharadas de aceite de oliva
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1 cucharada de vinagre
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Sal y pimienta a gusto
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Agua fría, cantidad necesaria
Preparación
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Cortá el pan en trozos medianos, no muy chicos, para que mantengan textura.
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Colocá el pan en un bol grande y agregá un poco de agua fría, solo la necesaria para humedecerlo.
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Dejá reposar unos minutos hasta que el pan esté blando por fuera, pero sin desarmarse.
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Escurrí bien el pan con las manos, apretándolo suavemente para quitar el exceso de agua.
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Lavá los tomates y cortalos en trozos grandes o gajos.
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Pelá la cebolla morada y cortala en pluma bien fina.
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Colocá el pan escurrido en un bol amplio y sumá los tomates y la cebolla.
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Agregá las hojas de albahaca cortadas con la mano, no con cuchillo, para que mantengan su aroma.
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Condimentá con sal y pimienta a gusto.
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Incorporá el aceite de oliva y el vinagre.
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Mezclá todo suavemente para no romper los ingredientes.
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Llevá la ensalada a la heladera al menos 30 minutos antes de servir para que se enfríe y se integren bien los sabores.
Tips y consejos:
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El pan ideal es el que ya está un poco seco; no uses pan muy fresco porque se desarma.
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Los tomates deben estar bien maduros, ya que son la base del sabor de la ensalada.
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Si la cebolla te resulta fuerte, podés dejarla unos minutos en agua fría antes de usarla.
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El aceite de oliva es clave; usá uno de buena calidad para que se note en el resultado final.
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No te excedas con el vinagre: la panzanella debe ser fresca, no ácida.
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Se puede preparar con varias horas de anticipación y conservar en la heladera bien tapada.
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Antes de servir, probá y ajustá sal, pimienta o aceite si hace falta.
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Si la notás muy seca después del reposo, agregá apenas un chorrito más de aceite.
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Para un plato más completo, se puede sumar queso en cubos o alguna proteína fría, pero la versión clásica es solo con vegetales.
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Servila bien fría para que resulte más refrescante.
La panzanella es una de esas recetas simples que funcionan siempre: fresca, rendidora y con un sabor que se disfruta especialmente en verano.
Una ensalada distinta, fácil de hacer y perfecta para cuando el calor no da ganas de cocinar.
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