Lo que comenzó como una creación artesanal en Medio Oriente hoy se ha convertido en un fenómeno global.
El chocolate de Dubái, famoso por su relleno cremoso y su combinación de sabores exóticos, ha logrado captar la atención de millones de personas en diferentes países, convirtiéndose en tendencia tanto en redes sociales como en negocios gastronómicos.

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La historia de esta delicia comenzó en diciembre de 2024, en el tradicional mercado navideño de Marienplatz, en Múnich, Alemania.
Allí, miles de curiosos se acercaron para probar este innovador chocolate que, lejos de seguir las recetas tradicionales europeas, llegó desde Dubái para sorprender a todos con una mezcla única de texturas y sabores.
El origen del chocolate viral
La creadora de este chocolate es Sarah Hamouda, fundadora de FIX Dessert Chocolatier, una marca con sede en Dubái.
Sarah, de raíces británico-egipcias, buscaba satisfacer sus propios antojos durante el embarazo.
Su idea fue crear una barra que combinara algunos de los ingredientes más representativos del Medio Oriente: pistacho, tahini (pasta de sésamo) y knafeh, una masa crujiente y dulce muy tradicional en la región.
Así nació la barra llamada «Can’t Get Knafeh Of It», que rápidamente se ganó el cariño del público local y luego el de turistas de todo el mundo.
A pesar del éxito, este chocolate sigue estando disponible exclusivamente en los Emiratos Árabes Unidos, lo que ha generado aún más interés y deseo por conseguirlo.
La expansión y las imitaciones
La creciente demanda internacional llevó a que numerosas marcas comenzaran a lanzar sus propias versiones inspiradas en el original de Dubái.
Multinacionales como Lindt y Ülker, así como chocolateros independientes, no tardaron en sumar productos con rellenos de pistacho y texturas que imitan el efecto de la knafeh.
En Argentina, la tendencia no pasó desapercibida. Varias chocolaterías y heladerías reconocidas se subieron a la moda del «chocolate de Dubái».
Por ejemplo, Lucciano’s presentó un helado inspirado en estos sabores, mientras que la tradicional Mamuschka creó su propia barra, buscando recrear la experiencia del original pero con el toque y calidad que caracteriza a la marca.
Un chocolate que despierta antojos
La combinación de un baño de chocolate suave por fuera y un relleno cremoso, dulce y crocante por dentro es lo que ha hecho de esta barra un verdadero furor.
Además, la exclusividad y el boca en boca en redes sociales potenciaron aún más su popularidad.
Quienes ya lo probaron destacan la mezcla de dulzor, el sabor profundo del pistacho y el contraste de texturas gracias a la incorporación del tahini y los trozos crujientes de knafeh.
¿Ya lo probaste?
Hoy, tanto las versiones originales como las inspiradas se consiguen en distintos rincones del mundo.
Desde supermercados hasta heladerías, pasando por tiendas gourmet, el chocolate de Dubái sigue conquistando paladares y generando tendencia.
Si todavía no tuviste la oportunidad de probarlo, tal vez sea el momento de darte el gusto y descubrir por qué esta barra se volvió un fenómeno global.
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