Un postre suave, húmedo y bien cremoso, con una base blanca que se deshace en cada bocado y una capa de chocolate lisa que le da el contraste perfecto.
La combinación de texturas lo hace irresistible desde el primer momento. Es de esos que probás una vez y querés repetir.

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Ingredientes
- 1 lata de leche condensada
- 400 ml de leche
- 3 huevos
- 150 g de coco rallado
- 150 g de chocolate semiamargo
Preparación
- En un bowl grande, colocá los huevos y batilos suavemente hasta integrarlos, sin generar demasiada espuma.
- Agregá la leche condensada y mezclá bien hasta lograr una preparación homogénea.
- Incorporá la leche de a poco mientras seguís mezclando para unificar todo.
- Sumá el coco rallado y mezclá hasta que quede bien distribuido en toda la preparación.
- Volcá la mezcla en una fuente de vidrio apta para horno.
- Colocá la fuente dentro de una bandeja más grande con agua caliente para cocinar a baño María.
- Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 45 a 60 minutos, hasta que esté firme en los bordes pero ligeramente tembloroso en el centro.
- Retirá del horno y dejá enfriar completamente dentro de la fuente.
- Mientras enfría, derretí el chocolate a baño María o en microondas en intervalos cortos.
- Volcá el chocolate derretido sobre la superficie del postre ya frío.
- Distribuí de manera pareja para formar una capa lisa y uniforme, como en la imagen.
- Llevá a la heladera al menos 2 horas para que tome consistencia y la cobertura se endurezca.
- Una vez frío, cortá en porciones directamente en la fuente.
Consejos:
- No batas en exceso los huevos, eso ayuda a mantener una textura más cremosa y menos aireada.
- El baño María es clave para que el postre se cocine de manera suave y no se reseque.
- El punto ideal es cuando el centro todavía vibra un poco al mover la fuente.
- Dejar enfriar completamente antes de agregar el chocolate evita que se mezcle o pierda la capa definida.
- Para una cobertura más brillante, podés agregar una cucharadita de aceite al chocolate al derretirlo.
- Usá chocolate de buena calidad para mejorar el sabor final.
- La textura final mejora mucho después del reposo en heladera.
- Cortar con cuchillo limpio permite obtener porciones prolijas.
- Si querés una base más firme, podés dejar unos minutos extra en el horno, pero sin pasarte.
- Servir bien frío resalta la cremosidad y hace que el contraste con el chocolate sea aún mejor.
Un postre simple, con pocos ingredientes, pero con un resultado que parece mucho más elaborado y que siempre llama la atención.
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