Cómo hacer Salsa Roja picante y casera
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Cómo hacer Salsa Roja picante y casera

Una buena salsa roja levanta cualquier comida. Esta versión es fresca, intensa y con ese picante justo que no tapa los sabores, sino que los realza.

Se prepara en pocos minutos, no lleva cocción y tiene una textura bien casera, ideal para acompañar carnes, empanadas, tacos, sandwiches o simplemente unas papas doradas.

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Ingredientes

  • 6 tomates rojos maduros

  • 8 ajíes jalapeños

  • 1 manojo de cilantro fresco

  • 4 dientes de ajo

  • 1 chorrito de vinagre blanco

  • 1 cucharada de orégano seco

  • Sal a gusto

  • Pimienta a gusto

  • Opcional: una pizca de comino

Preparación

  1. Lavá muy bien los tomates, los ajíes jalapeños y el cilantro bajo el chorro de agua. Es importante retirar cualquier resto de tierra o impureza para que la salsa quede limpia y fresca.

  2. Quitá el cabito de los ajíes jalapeños. Si preferís una salsa menos picante, podés abrirlos y retirar parte de las semillas, aunque dejarlas aporta sabor y carácter.

  3. Cortá los tomates en trozos medianos. No hace falta pelarlos ni quitarles las semillas, ya que todo se aprovecha y suma textura.

  4. Pelá los dientes de ajo y reservá.

  5. Picá groseramente el cilantro, solo para facilitar el procesado. No es necesario que quede fino en esta etapa.

  6. Colocá en la licuadora o procesadora los tomates, los ajíes jalapeños y el ajo. Triturá de a pulsos, cuidando de no licuar de más. La clave está en lograr una textura rústica, espesa y con semillas visibles.

  7. Pasá la mezcla a un bowl y agregá el cilantro picado, el orégano, un chorrito de vinagre blanco, sal y pimienta a gusto. Si te gusta un fondo especiado, sumá una pizca de comino.

  8. Mezclá suavemente con cuchara para integrar todos los ingredientes sin perder la textura casera.

  9. Probá la salsa y ajustá la sal, el ácido o el picante según tu gusto.

  10. Dejá reposar la salsa entre 10 y 15 minutos antes de usarla. Este descanso permite que los sabores se asienten y se equilibren mejor.

Tips y consejos:

  • Usar tomates bien maduros mejora el color y el sabor final.

  • No conviene licuar en exceso: la salsa debe quedar espesa y con cuerpo.

  • El reposo previo es clave para que el ajo y el orégano se integren bien.

  • Si querés una salsa más intensa, podés agregar un ají extra o un chorrito más de vinagre.

  • Se conserva muy bien en la heladera, en frasco cerrado, durante varios días.

  • Acompaña perfecto carnes asadas, pollo, milanesas, hamburguesas y picadas.

El resultado es una salsa roja fresca, aromática y con picante natural, lejos de cualquier versión industrial.

Tiene ese sabor directo y auténtico que se nota desde la primera cucharada y que transforma preparaciones simples en platos llenos de carácter.

Ideal para tener siempre a mano y darle vida a cualquier comida.

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