Salsa de tomate casera y económica
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Salsa de tomate casera y económica

Esta salsa de tomate casera es una de esas recetas básicas que conviene tener siempre a mano.

Es rendidora, se hace con ingredientes simples y permite ahorrar sin resignar sabor.

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Ideal para preparar en cantidad, guardar y resolver comidas durante la semana.

Ingredientes

  • 7 tomates bien maduros, lavados y cortados en trozos

  • 2 dientes de ajo triturados

  • 1 cebolla mediana picada

  • 1 zanahoria chica cortada en cubos

  • 1 taza de agua

  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva

  • ½ taza de perejil picado

  • 3 tomates picados en cubos chicos (opcional, para un final más rústico)

  • Sal a gusto

Preparación

  1. En una olla grande, colocá el aceite de oliva y llevá a fuego medio. Cuando esté caliente, agregá la cebolla picada y cociná unos minutos, revolviendo, hasta que esté transparente y apenas dorada.

  2. Sumá el ajo triturado y cociná unos segundos más, solo hasta que largue su aroma. Es importante no dejarlo dorar demasiado para que no quede amargo.

  3. Agregá los tomates cortados en trozos, incluyendo semillas y jugo, junto con la zanahoria en cubos. Mezclá bien para integrar todo.

  4. Incorporá la taza de agua y el perejil picado. Volvé a mezclar y llevá la preparación a hervor suave.

  5. Bajá el fuego, tapá la olla de manera parcial y cociná durante unos 50 minutos. Durante este tiempo, revolvé de vez en cuando para evitar que la salsa se pegue en el fondo.

  6. A medida que se cocina, los tomates se van a deshacer y la zanahoria va a aportar dulzor natural, ayudando a reducir la acidez sin necesidad de agregar azúcar.

  7. Pasado el tiempo de cocción, retiré la olla del fuego y dejá entibiar unos minutos. Luego licuá la preparación hasta obtener una salsa bien lisa y homogénea. Si preferís una textura más rústica, podés licuar solo una parte.

  8. Volvé a colocar la salsa en la olla y llevá nuevamente a fuego bajo. En este punto, agregá los 3 tomates picados en cubos chicos si querés darle una textura más casera y con tropezones.

  9. Cociná unos 7 minutos más, revolviendo, para que esos tomates se integren sin deshacerse del todo.

  10. Probá la salsa, ajustá la sal si es necesario y, antes de apagar el fuego, podés sumar un poco más de perejil fresco picado.

  11. Retirá del fuego y dejá enfriar antes de usar o guardar.

Tips y consejos:

  • Usá tomates bien maduros para lograr mejor color y sabor sin necesidad de concentrados.

  • La zanahoria es clave para equilibrar la acidez de forma natural.

  • Si la salsa te queda muy espesa, podés agregar un poco más de agua durante la cocción.

  • Para una versión más intensa, podés sumar hojas de laurel o un poco de albahaca.

  • Guardada en frascos bien limpios, dura varios días en heladera.

  • También se puede congelar en porciones y conservar hasta 3 meses sin problemas.

Esta salsa de tomate casera es una base práctica para pastas, arroces, carnes, pizzas o cualquier preparación que necesite un buen fondo de sabor.

Económica, rendidora y fácil de adaptar, es una de esas recetas que simplifican la cocina diaria y siempre valen la pena tener listas.

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