Los scones de yogur son una opción simple, suave y muy rendidora para preparar algo casero sin complicarse.
El yogur ayuda a que la masa quede más tierna, húmeda y liviana, con una textura diferente a los scones tradicionales.

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Son ideales para servir en una merienda, acompañar con mermelada o disfrutar apenas salen del horno.
Ingredientes
- 350 g de harina 0000
- 120 g de yogur natural firme
- 80 g de manteca fría
- 70 g de azúcar
- 1 huevo
- 2 cditas de polvo de hornear
- 1/2 cdita de bicarbonato de sodio
- 1 pizca de sal
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Ralladura fina de 1 limón o naranja, opcional
- 2 o 3 cdas de leche fría, solo si hace falta
Para pincelar:
- 1 yema
- 1 cda de leche
- Azúcar común o azúcar granulada, cantidad necesaria
Preparación
- Colocá en un bowl grande la harina, el azúcar, el polvo de hornear, el bicarbonato y la pizca de sal. Mezclá bien para que los ingredientes secos queden distribuidos de manera pareja.
- Agregá la manteca fría cortada en cubos. Trabajala con la punta de los dedos, sin calentar demasiado la preparación, hasta formar un arenado grueso. Es importante que queden pequeños pedacitos de manteca visibles, porque eso ayuda a que los scones salgan más tiernos.
- En otro recipiente, mezclá el yogur natural con el huevo, la esencia de vainilla y la ralladura si decidís usarla. El yogur debe ser natural y firme, no demasiado líquido, para que aporte humedad sin aflojar de más la masa.
- Volcá la mezcla de yogur sobre los secos y uní con una cuchara o con la mano, pero sin amasar. La masa debe juntarse apenas. Si notás que está muy seca y no termina de unirse, agregá una o dos cucharadas de leche fría, siempre de a poco.
- Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y compactala suavemente con las manos. No la trabajes demasiado: cuanto menos la manipules, más tiernos van a quedar los scones.
- Estirá la masa hasta dejarla de unos 2,5 a 3 cm de alto. Cortá círculos con un cortante grande o con un vaso de borde fino. También podés hacer bollitos redondos con las manos, apenas aplastados, para un resultado más casero.
- Si querés que se abran mejor durante la cocción, podés marcar la superficie con cortes suaves en forma de estrella, sin llegar hasta la base. Este paso es opcional, pero ayuda a que el calor entre mejor y la parte superior quede más definida.
- Acomodá los scones en una placa con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno. Llevá la placa a la heladera durante 15 minutos antes de hornear. Este descanso ayuda a que la manteca vuelva a tomar frío y la masa mantenga mejor su estructura.
- Mezclá la yema con la cucharada de leche y pincelá la superficie de cada scon. Espolvoreá con un poco de azúcar para que queden dorados y con una terminación apenas crocante.
- Cociná en horno precalentado a 190 °C durante 18 a 22 minutos, o hasta que estén dorados por arriba y cocidos en la base. No conviene pasarlos de cocción, porque pueden secarse.
- Retiralos del horno y dejalos entibiar sobre una rejilla. Se pueden servir solos, con manteca, mermelada, miel, queso crema o una crema suave de yogur.
Tips y consejos:
- Usá manteca bien fría para lograr una textura más suave y aireada. Si la manteca se derrite antes de hornear, los scones pueden quedar más compactos.
- No amases la masa. Solo hay que unirla y compactarla, porque el exceso de trabajo desarrolla el gluten y puede endurecer el resultado.
- El yogur natural firme es el mejor para esta receta. Si usás uno muy líquido, agregalo con cuidado y ajustá la cantidad de leche para que la masa no quede pegajosa.
- Si hacés cortes en la superficie, que sean suaves. Si son demasiado profundos, los scones pueden abrirse de más durante el horneado.
- Para que queden más altos, no gires el cortante al cortar la masa. Presioná hacia abajo y levantá derecho, así los bordes suben mejor durante la cocción.
- Si querés una versión más dulce, podés agregar chips de chocolate, pasas, arándanos secos o trocitos de fruta abrillantada.
- Para una versión más aromática, la ralladura de limón o naranja queda muy bien porque combina con el sabor suave del yogur.
- Se disfrutan mejor recién hechos o apenas tibios, cuando la superficie está dorada y el interior todavía se mantiene tierno.
- Si sobran, guardalos en un recipiente cerrado y dales unos minutos de horno bajo antes de servir para recuperar textura.
Estos scones de yogur quedan suaves, dorados y muy agradables para acompañar una merienda casera.
Con pocos ingredientes y una preparación sencilla, se logra una masa tierna, liviana y perfecta para servir con algo dulce o cremoso.
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