Los vigilantes de membrillo y crema pastelera son una de esas facturas clásicas que quedan perfectas para el mate o el desayuno.
Tienen masa dorada, relleno visible, textura hojaldrada y ese contraste irresistible entre lo dulce del membrillo y la suavidad de la pastelera.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 gr de harina 0000
- 25 gr de levadura fresca
- 60 gr de azúcar
- 1 huevo
- 180 ml de leche tibia
- 60 gr de manteca blanda
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para el empaste:
- 120 gr de manteca fría
- 2 cdas de harina
Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche
- 3 yemas
- 100 gr de azúcar
- 40 gr de maicena
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para completar:
- 300 gr de dulce de membrillo
- 2 cdas de agua
- 1 huevo para pincelar
- Azúcar común para espolvorear
- Almíbar liviano para pincelar, opcional
Preparación
- En un bowl, mezclá la leche tibia con la levadura y una cucharada del azúcar. Dejá reposar unos 10 minutos, hasta que se forme espuma en la superficie.
- En otro recipiente, colocá la harina con el azúcar restante y la sal. Hacé un hueco en el centro y agregá el huevo, la esencia de vainilla, la manteca blanda y la mezcla de levadura.
- Integrá todo hasta formar una masa suave. Amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa y elástica. Tapá y dejá descansar hasta que duplique su tamaño.
- Para el empaste, mezclá la manteca fría con la harina hasta formar una pasta. Estirala entre dos papeles manteca y llevá a la heladera unos minutos para que tome cuerpo.
- Estirá la masa en forma rectangular sobre la mesada apenas enharinada. Colocá el empaste en el centro, cerrá la masa como un sobre y estirá con cuidado. Doblá en tres y llevá a la heladera 20 minutos.
- Repetí el estirado y doblado dos veces más, siempre dejando descansar la masa en frío entre cada vuelta. Esto ayuda a que la masa quede más hojaldrada y liviana.
- Mientras tanto, prepará la crema pastelera. Calentá la leche. Aparte, mezclá las yemas con el azúcar y la maicena. Agregá la leche caliente de a poco, mezclando siempre, y llevá nuevamente al fuego hasta que espese. Perfuman con vainilla, pasá a un bowl, tapá con film en contacto y dejá enfriar.
- Cortá el dulce de membrillo en cubos y colocalo en una ollita con 2 cdas de agua. Calentá a fuego bajo, mezclando, hasta obtener una pasta espesa y fácil de extender. Dejá entibiar.
- Estirá la masa fría en un rectángulo grande. Cortá tiras largas y parejas. Acomodalas una al lado de la otra en una placa con papel manteca, bien juntas, formando una base compacta.
- Pincelá la masa con huevo batido. Colocá la crema pastelera en dos franjas largas y el dulce de membrillo en el centro. Espolvoreá apenas con azúcar.
- Dejá descansar 20 minutos mientras precalentás el horno a 200 °C. Horneá durante 18 a 25 minutos, o hasta que la masa esté bien dorada y cocida.
- Al retirar del horno, pincelá con un poco de almíbar liviano si querés darles más brillo. Dejá entibiar antes de servir.
Tips y consejos
- No saltees los descansos en frío: son importantes para que la masa no pierda forma y para que el hojaldrado quede más definido. Si la manteca se ablanda demasiado, la masa se vuelve pesada.
- El membrillo tiene que quedar espeso: si lo dejás muy líquido, se puede desparramar durante la cocción. Lo ideal es calentarlo solo con un poquito de agua, hasta que se pueda extender sin correr.
- La crema pastelera debe estar fría: si la colocás caliente sobre la masa, puede ablandarla y arruinar la textura. Prepararla con anticipación ayuda mucho.
- Acomodá las tiras bien juntas: este tipo de vigilante queda mejor cuando las piezas de masa se hornean pegadas, formando una plancha compacta y rústica.
- Cuidado con el horno bajo: si el horno no está bien caliente, la masa puede quedar pálida y pesada. Conviene usar temperatura alta para que dore rápido y conserve mejor la textura.
- Para conservarlos: guardalos en un recipiente cerrado a temperatura ambiente por 1 día. Si hace mucho calor, conviene llevarlos a la heladera y entibiarlos unos minutos antes de comer.
- Para darles brillo de panadería: prepará un almíbar rápido con partes iguales de agua y azúcar, hervilo 2 minutos y pincelá apenas al salir del horno.
Estos vigilantes caseros quedan dorados, dulces y bien tentadores, ideales para servir con mate, café o té.
Una receta clásica de panadería que vale la pena hacer con tiempo y disfrutar recién hecha.
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