El zapallo en almíbar es una receta tradicional de esas que se preparan con paciencia, pocos ingredientes y mucho cuidado en el punto justo.
La idea es lograr cubos firmes, tiernos por dentro y bien impregnados con un almíbar espeso y perfumado.

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Es un postre casero, rendidor y con ese sabor simple que recuerda a las preparaciones de antes.
Ingredientes
- 1 kg de zapallo pelado y cortado en cubos medianos
- 700 g de azúcar
- 700 ml de agua
- Jugo de 1/2 limón
- 4 clavos de olor
- 1 ramita de canela, opcional
- 1 cucharadita de esencia de vainilla, opcional
Para afirmar el zapallo:
- 1 cucharada de cal viva apta para uso alimentario
- 2 litros de agua
Preparación
- Pelá el zapallo, retirale las semillas y cortalo en cubos medianos, tratando de que tengan un tamaño parejo. Esto ayuda a que se cocinen de forma uniforme y mantengan mejor la forma durante la cocción.
- Colocá la cal viva en un recipiente amplio con los 2 litros de agua. Mezclá con cuidado y dejá reposar unos minutos, hasta que el líquido se vea más claro y el sedimento quede en el fondo.
- Usá solo el agua clara de la superficie y pasala a otro recipiente. Sumergí ahí los cubos de zapallo y dejalos reposar entre 2 y 3 horas. Este paso ayuda a que queden firmes por fuera y no se desarmen al cocinarse.
- Pasado ese tiempo, retiralos del agua con cal y enjuagalos muy bien varias veces con agua limpia. Es importante lavarlos con cuidado para eliminar cualquier resto antes de llevarlos a la olla.
- En una olla grande, colocá el azúcar, el agua, el jugo de limón, los clavos de olor y la ramita de canela si vas a usarla. Llevá a fuego medio y cociná hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Cuando el almíbar empiece a tomar temperatura, agregá los cubos de zapallo con cuidado. Bajá el fuego y cociná lentamente, sin revolver con fuerza para evitar que se rompan.
- Dejá cocinar entre 45 minutos y 1 hora, dependiendo del tamaño de los cubos y del tipo de zapallo. Tienen que quedar tiernos al pincharlos, pero enteros y con buena forma.
- Durante la cocción, mové la olla suavemente cada tanto para que el almíbar cubra bien todos los cubos. Evitá usar cuchara si no hace falta, porque el zapallo puede marcarse o partirse.
- Si el zapallo ya está en su punto pero el almíbar todavía está muy liviano, retirás los cubos con cuidado y dejás reducir el líquido unos minutos más. Cuando tome mejor cuerpo, volvés a incorporar el zapallo.
- Al final, agregá la esencia de vainilla si querés darle un aroma más suave. Apagá el fuego y dejá reposar la preparación en la misma olla para que los cubos sigan absorbiendo sabor.
- Pasá el zapallo a una fuente o a frascos limpios, cubriéndolo bien con el almíbar. Podés servirlo solo, con crema, con queso fresco o con nueces picadas.
Tips y consejos:
- Elegí un zapallo firme y de buena pulpa. Si es muy acuoso, puede perder forma con más facilidad durante la cocción.
- La cal viva debe ser apta para uso alimentario. No uses cualquier producto si no estás seguro de que sirve para cocina.
- El reposo en agua con cal es opcional, pero marca mucha diferencia en la textura. Es el secreto para lograr cubos más firmes y prolijos.
- Enjuagá el zapallo varias veces después del remojo. Este paso no se debe saltear.
- No revuelvas la preparación como si fuera una salsa. Lo mejor es mover apenas la olla para que el almíbar se distribuya sin romper los cubos.
- El limón ayuda a equilibrar el dulzor y a que el almíbar tenga mejor punto.
- Si preferís un sabor más clásico, usá solo clavo de olor. Si te gusta más aromático, podés sumar canela y vainilla.
- El almíbar tiene que quedar con cuerpo, pero no demasiado espeso. Al reposar, termina de tomar consistencia y se integra mejor con el zapallo.
Este zapallo en almíbar queda dulce, tierno y con ese sabor casero de las recetas tradicionales.
Es una preparación simple, rendidora y perfecta para conservar el encanto de los postres de la Abuela.
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