Cuando pensamos en descansar, lo primero que se nos viene a la cabeza es dormir. Pero lo cierto es que hay muchas formas de descanso, y no todas implican cerrar los ojos.
Descansar bien significa atender distintas necesidades del cuerpo y la mente. Incorporar estos seis tipos de descanso en tu rutina puede ayudarte a sentirte más equilibrado, menos agotado y con más energía para encarar el día a día.

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1. Descanso mental
Tu cabeza necesita pausas. Estar todo el día frente a una pantalla, atendiendo notificaciones o resolviendo problemas agota el cerebro.
Por eso, tomar pequeños recreos durante el día es clave. Levantarte del escritorio, mirar por la ventana, caminar un poco o simplemente cerrar los ojos unos minutos puede marcar la diferencia.
2. Descanso sensorial
Estamos rodeados de estímulos: luces, ruidos, celulares vibrando. El descanso sensorial consiste en desconectarte de todo eso por un rato.
Apagar el celular, bajar las luces, evitar lugares ruidosos o simplemente sentarte en silencio, puede ayudarte a calmar el sistema nervioso.
3. Descanso creativo
Cuando sentís que estás bloqueado o que no se te cae una idea, quizás lo que necesitás no es esforzarte más, sino descansar tu mente creativa.
Salí a caminar, escuchá música, cambiá de entorno. Muchas veces, las ideas aparecen cuando dejás de perseguirlas.
4. Descanso emocional
Sentir también cansa. Guardarse emociones o vivir situaciones intensas sin procesarlas desgasta.
El descanso emocional puede ser una charla con alguien de confianza, escribir lo que sentís, llorar si hace falta, o simplemente permitirte estar solo con tus emociones sin juzgarte.
5. Descanso social
Aunque estés rodeado de gente que querés, también necesitás momentos de soledad.
El descanso social no significa aislarse, sino darte permiso para no estar disponible todo el tiempo.
Cancelar planes, apagar el celular o tomarte una tarde para vos también es cuidarte.
6. Descanso físico
No todo el descanso físico es estar acostado.
Dormir bien es fundamental, pero también lo es moverte con suavidad, hacer estiramientos, practicar respiración profunda o simplemente aflojar el cuerpo.
Escuchá lo que tu cuerpo necesita y dale un respiro.
Descansar no es perder el tiempo. Es una forma de recargar energía, de recuperar el equilibrio y de estar mejor con uno mismo y con los demás.
Incluir estas formas de descanso en tu vida no es un lujo, es una necesidad.
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