Esta gelatina de frutilla y tres leches es perfecta para refrescarse y lucirse con una presentación distinta.
Es cremosa, colorida y muy fácil de preparar. No lleva horno y se hace con ingredientes accesibles.

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Ingredientes
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1 paquete de gelatina sabor frutilla (para preparar con agua)
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4 tazas de agua (2 calientes y 2 frías)
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1 lata de leche condensada (aproximadamente 395 g)
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1 lata de leche evaporada (aproximadamente 350 ml)
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1 pote de crema de leche o media crema (200 ml)
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4 sobres de gelatina sin sabor (28 g en total)
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½ taza de agua para hidratar la gelatina sin sabor
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100 g de queso crema (opcional, da más cuerpo y sabor)
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Frutillas frescas para decorar
Preparación
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Disolvé la gelatina de frutilla en 2 tazas de agua caliente. Mezclá bien hasta que no queden grumos y agregá 2 tazas de agua fría. Verté en una fuente o molde plano y llevá a la heladera hasta que esté firme (2 a 3 horas).
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Una vez lista la gelatina, cortala en cubos pequeños y reservá. Podés usar un cuchillo o espátula para que queden bien parejos.
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En una taza, hidratá la gelatina sin sabor con ½ taza de agua fría. Dejá reposar 5 minutos y luego calentá en el microondas por 20 a 30 segundos hasta que se disuelva. No debe hervir.
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En una licuadora, colocá la leche condensada, la leche evaporada, la crema de leche y el queso crema si usás. Licuá hasta obtener una mezcla bien homogénea.
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Agregá la gelatina sin sabor disuelta en forma de hilo mientras licuás, para que se incorpore de manera pareja.
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En un molde de silicona o savarín, colocá parte de los cubos de gelatina de frutilla y algunas frutillas cortadas. Verté parte de la mezcla de leches. Repetí el proceso hasta llenar el molde.
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Llevá a la heladera por al menos 4 a 6 horas, o hasta que esté bien firme. Desmoldá con cuidado y decorá con frutillas frescas antes de servir.
Consejos:
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Para desmoldar fácilmente, sumergí el molde unos segundos en agua tibia.
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Usá frutillas bien frescas para decorar justo antes de servir.
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El queso crema no es obligatorio, pero aporta una textura tipo mousse que queda muy bien.
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También podés hacer esta receta en moldes individuales para porciones más prácticas.
Una receta fresca, cremosa y fácil de preparar, ideal para cuando querés algo dulce sin prender el horno.
Perfecta para reuniones o para guardar en la heladera y disfrutar en cualquier momento.
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