Fresco, cremoso y lleno de color, este postre combina la suavidad de la crema con el sabor tropical del mango en capas irresistibles.
Es perfecto para los días cálidos o para cerrar una comida especial con un toque frutal y ligero.

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Ingredientes
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4 mangos maduros, pelados y cortados en cubos
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1 taza de pulpa o puré de mango (casero o envasado)
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2 sobres de postre instantáneo sabor vainilla (aprox. 100 g en total)
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500 g de crema de leche
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15 galletitas de vainilla o tipo “María”
Preparación
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Preparar el postre de vainilla siguiendo las instrucciones del envase, batiendo hasta que quede cremoso y sin grumos.
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Incorporar la pulpa de mango al postre de a poco, mezclando hasta obtener un color uniforme y un sabor bien marcado.
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Batir la crema de leche bien fría con batidora eléctrica hasta que tome cuerpo y esté firme. Endulzar a gusto con azúcar común o impalpable.
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En una fuente de vidrio o copa grande, colocar una base de galletitas cubriendo el fondo. Si se desea, se pueden humedecer apenas con jugo de naranja o almíbar para suavizarlas.
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Agregar una capa del postre de vainilla con mango, distribuyendo de manera pareja.
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Cubrir con una capa generosa de crema batida.
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Añadir una fina capa de puré de mango sobre la crema y sumar algunos cubos de mango fresco para darle textura.
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Repetir las capas en el mismo orden hasta llenar el recipiente, finalizando con crema y un hilo de puré de mango.
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Con un palillo, hacer movimientos suaves en espiral para lograr un efecto marmolado atractivo. Decorar con más cubos de mango por encima.
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Llevar a la heladera un mínimo de 6 horas, o de un día para el otro, para que se integren bien las capas y sabores.
Consejos:
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Elegir mangos bien maduros asegura un dulzor natural y evita tener que agregar más azúcar. Si la fruta está muy firme, dejarla unos días a temperatura ambiente antes de usarla.
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Si querés una textura más esponjosa, podés reemplazar las galletitas por capas finas de pionono o bizcochuelo. El pionono aporta suavidad y absorbe bien la humedad de la crema y el mango.
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La pulpa de mango se puede preparar licuando la fruta con unas gotas de jugo de limón para evitar que oxide. Esto ayuda a mantener un color vibrante en el postre.
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Para un toque crocante, espolvorear la última capa con coco rallado tostado, almendras fileteadas o nueces picadas. El contraste de texturas hace que cada bocado sea más interesante.
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Este postre se sirve frío y se conserva bien tapado en la heladera por hasta 3 días. No es recomendable congelarlo, ya que la crema pierde su textura.
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Si no conseguís mango, se puede hacer con duraznos en almíbar o frescos, manteniendo el mismo procedimiento. Incluso se puede mezclar mango y durazno para un sabor más complejo.
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Para una presentación más individual, se puede armar en copas pequeñas o frascos de vidrio, repitiendo las capas en el mismo orden. Esto es ideal para servir en reuniones y que cada uno tenga su porción lista.
Este postre, además de ser vistoso, es rápido de preparar y se adapta a diferentes gustos y presentaciones, siempre conservando su esencia tropical y fresca.
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