Tener un aderezo listo en la heladera es una solución práctica para darle un toque especial a cualquier plato.
Cremoso, con un punto justo de acidez y dulzura, combina a la perfección con ensaladas verdes, de papa, de vegetales cocidos o incluso como dip para picadas.

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Lo mejor es que se prepara en pocos minutos y se conserva varios días.
Ingredientes
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220 g de crema de leche espesa
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70 g de mostaza suave o media fuerte
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15 g de caldo de verduras en polvo
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2 cucharadas de vinagre de manzana
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1 cucharada de miel
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3 cucharadas de aceite de oliva
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1 cucharadita de jugo de limón
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1/2 cucharadita de sal
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1/2 cucharadita de azúcar
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1/2 cucharadita de pimienta negra molida
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1 echalote chico picado bien fino (o cebolla morada en su defecto)
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1 atado pequeño de ciboulette picada
Preparación
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Colocar en un bol grande la crema de leche, la mostaza y el caldo de verduras en polvo. Mezclar con batidor de mano hasta integrar y lograr una textura homogénea.
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Incorporar el vinagre de manzana, la miel, el aceite de oliva y el jugo de limón. Batir nuevamente para emulsionar todos los líquidos.
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Condimentar con la sal, el azúcar y la pimienta negra. Probar y ajustar los condimentos según el gusto personal.
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Agregar el echalote o la cebolla morada bien picada junto con la ciboulette. Integrar suavemente para que las hierbas mantengan su frescura y aroma.
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Pasar el aderezo a un frasco o recipiente hermético previamente limpio y seco.
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Guardar en la heladera. Este aderezo se conserva perfectamente por 4 a 5 días sin perder sabor ni textura.
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Antes de usarlo, agitar bien el recipiente para que la mezcla recupere su consistencia cremosa.
Tips y consejos:
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Si querés un sabor más intenso, podés reemplazar parte de la mostaza suave por mostaza de Dijon o agregar un toque de mostaza en grano.
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Para una versión más ligera, se puede usar yogur natural en lugar de parte de la crema de leche. Esto le dará frescura y reducirá la cantidad de grasa.
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El echalote le aporta un sabor delicado, pero si preferís algo más marcado, podés sumar un poco de ajo fresco picado o ajo asado para darle profundidad.
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Agregar hierbas frescas como perejil, albahaca o eneldo cambia por completo el perfil del aderezo y permite adaptarlo a diferentes tipos de ensalada.
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Es ideal para preparar comidas con antelación: podés lavar y cortar las verduras de la ensalada y tener el aderezo listo para usar al momento de servir.
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También funciona como salsa fría para acompañar papas al horno, pollo grillado o pescados blancos, dándole cremosidad y sabor extra.
Un aderezo versátil y delicioso que podés tener siempre listo para transformar cualquier comida en algo especial sin esfuerzo ni complicaciones.
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