Nada mejor que el aroma a bizcocho recién horneado para llenar la casa de espíritu navideño.
Esta receta logra un resultado suave, húmedo y con ese toque frutal que tanto gusta en las fiestas.

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Perfecta para acompañar el mate, el café o un brindis de fin de año, se prepara fácil y sin complicaciones, con ingredientes simples y un sabor que nunca pasa de moda.
Ingredientes
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240 g de manteca derretida (sin sal)
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240 g de azúcar
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5 huevos
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1 cucharada de esencia de vainilla
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150 ml de leche
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465 g de harina común (0000)
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18 g de polvo para hornear
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200 g de frutas confitadas
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50 g de pasas de uva
Preparación
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Precalentá el horno a 180 °C y enmantecá un molde rectangular de unos 20 x 30 cm.
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En un bol grande, mezclá la manteca derretida con el azúcar hasta obtener una crema suave y aireada. Agregá los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación. Sumá la esencia de vainilla y seguí batiendo unos minutos más.
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Verté la leche en la mezcla y batí hasta que se integre completamente, logrando una consistencia homogénea.
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Tamizá la harina junto con el polvo para hornear e incorporalos poco a poco a la mezcla anterior. Usá una espátula y movimientos envolventes para conservar la textura esponjosa del bizcocho.
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Agregá las frutas confitadas y las pasas, mezclando con suavidad para distribuirlas de forma pareja en toda la masa.
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Verté la preparación en el molde y alisá la superficie para que se cocine de manera uniforme.
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Llevá al horno por unos 45 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, salga limpio.
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Retirá del horno y dejá enfriar dentro del molde durante unos minutos antes de desmoldar. Una vez frío, espolvoreá con azúcar impalpable para darle ese toque final clásico y festivo.
Tips y consejos:
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Si querés un sabor más intenso, remojá las pasas en ron, licor o jugo de naranja por al menos 30 minutos antes de incorporarlas.
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Podés reemplazar las frutas confitadas por trozos de manzana, pera o cerezas en almíbar para un toque más fresco.
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Agregar una pizca de ralladura de limón o naranja realza el sabor y equilibra el dulzor de la masa.
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Si buscás una textura aún más húmeda, sustituí parte de la leche por yogur natural o crema de leche.
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Para conservarlo por más tiempo, envolvelo en papel film una vez que esté completamente frío o guardalo en un recipiente hermético.
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Si querés hacerlo más festivo, decoralo con un glaseado de azúcar impalpable y unas frutas secas por encima.
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Evitá abrir el horno durante los primeros 30 minutos de cocción, así el bizcocho no se baja.
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Si no tenés frutas confitadas, podés usar chips de chocolate o nueces picadas para una versión distinta pero igual de deliciosa.
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Este bizcocho también puede servirse con una capa ligera de mermelada de durazno o abrillantada con un poco de miel tibia.
Su textura aireada, su aroma dulce y su sabor equilibrado hacen de este bizcocho un clásico de toda reunión familiar.
Ideal para compartir, regalar o disfrutar en casa, su preparación sencilla asegura un resultado perfecto cada vez.
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