Estas albóndigas de brócoli son una alternativa liviana, nutritiva y muy fácil de hacer.
Tienen una textura suave por dentro y un dorado crocante por fuera, ideales para acompañar cualquier comida o usar como snack salado.

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Con pocos ingredientes y una cocción rápida, se convierten en una opción versátil que permite sumar verduras de manera sencilla.
Ingredientes
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1 ½ tazas de brócoli cocido y bien machacado
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½ taza de avena molida (podés procesar avena instantánea)
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1 huevo
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1 diente de ajo bien picado o rallado
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2 cucharadas de queso fresco rallado (opcional)
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Sal a gusto
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Pimienta a gusto
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1 cucharada de aceite de oliva
Preparación
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Colocá el brócoli cocido en un bowl y pisalo con un tenedor hasta que quede bien desmenuzado. Cuanto más fino quede, más parejas salen las albóndigas.
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Sumá la avena molida, el huevo, el ajo picado, el queso rallado si decidís usarlo, sal y pimienta. Mezclá con una cuchara o con las manos hasta obtener una pasta húmeda pero firme.
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Dejá reposar la mezcla 5 minutos para que la avena absorba parte de la humedad. Esto hace que las albóndigas mantengan mejor la forma durante la cocción.
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Humedecé tus manos con un poquito de agua y formá bolitas parejas. Colocalas en una placa ligeramente aceitada o con papel manteca.
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Para horno: cociná a 190 °C entre 20 y 25 minutos, dándolas vuelta a mitad de cocción para que se doren de manera pareja.
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Para sartén: agregá una cucharada de aceite de oliva en una sartén antiadherente y cociná las albóndigas girándolas cada tanto hasta que queden doradas por todos lados.
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Tienen que quedar crocantes por fuera y suaves por dentro.
Ideas para variar esta receta
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Con espinaca: reemplazá la mitad del brócoli por espinaca cocida y bien escurrida para un color más intenso.
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Con arroz: agregá 3 cucharadas de arroz integral cocido para dar más cuerpo.
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Con zanahoria: sumá ¼ taza de zanahoria rallada fina para un sabor más dulce.
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Con queso derretido: colocá un cubito pequeño de queso en el centro antes de cerrar la albóndiga.
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Para snack: hacelas más pequeñas y servilas con dip de yogur, limón y perejil.
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Para plato principal: acompañalas con puré de calabaza, arroz integral, cous cous o una salsa liviana de tomate casero.
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Para freezer: podés congelarlas crudas en bandeja y luego pasarlas a una bolsa; se cocinan directo sin descongelar.
Estas albóndigas son una manera práctica de sumar verduras al día a día, con una preparación simple y muchas variantes posibles para adaptarlas a cualquier gusto.
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