Los bastones de berenjena son una preparación simple, sabrosa y muy versátil.
El contraste entre el interior tierno y el exterior dorado hace que queden especialmente tentadores, sobre todo cuando se sirven recién hechos.

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Ingredientes
- 2 berenjenas grandes
- 2 huevos
- 100 gr de harina
- 180 gr de pan rallado o panko
- 50 gr de queso rallado
- 1 cdita de ajo en polvo
- 1 cdita de pimentón
- 1 cdita de orégano
- Sal a gusto
- Pimienta negra a gusto
- Aceite para freír
Preparación
- Lavar las berenjenas y cortarlas en bastones de tamaño parecido, procurando que no queden demasiado finos.
- Colocarlos sobre una tabla o fuente, espolvorear con un poco de sal y dejar reposar durante unos 20 minutos.
- Secar bien los bastones con papel de cocina para retirar la humedad que hayan soltado.
- Preparar tres recipientes: uno con harina, otro con los huevos batidos y el tercero con el pan rallado.
- Mezclar el pan rallado con el queso rallado, el ajo en polvo, el pimentón, el orégano y un poco de pimienta.
- Pasar cada bastón primero por harina, retirando el exceso.
- Luego pasarlo por huevo batido hasta cubrir toda la superficie.
- Finalmente, rebozarlo con la mezcla de pan rallado y queso, presionando suavemente para que la cobertura se adhiera bien.
- Repetir el procedimiento con todos los bastones.
- Calentar abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio.
- Freír los bastones en tandas pequeñas para evitar que baje demasiado la temperatura del aceite.
- Cocinar durante unos minutos, girándolos cuando sea necesario, hasta que estén bien dorados de todos lados.
- Retirar con una pinza o espumadera y colocarlos sobre papel absorbente o una rejilla.
- Servir inmediatamente con la salsa que más te guste.
Tips y consejos
- Cortar todos los bastones de tamaño similar ayuda a que se cocinen de manera pareja.
- Secar bien la berenjena antes de empanar mejora mucho la adherencia de la cobertura.
- El panko da un resultado más crocante que el pan rallado tradicional.
- El queso rallado aporta sabor y ayuda a conseguir una superficie más dorada.
- Para una cobertura más marcada, se puede repetir el paso por huevo y pan rallado.
- El aceite debe estar caliente, pero no al punto de humear.
- También pueden cocinarse al horno a 200 °C, pincelándolos con un poco de aceite y girándolos a mitad de cocción.
- Recién hechos conservan mejor el exterior crocante y el interior suave.
El resultado son bastones dorados, crujientes por fuera y tiernos por dentro, ideales para acompañar con una salsa cremosa o ligeramente ácida.
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