Las gambas al ajillo son una preparación intensa, rápida y llena de sabor, con una base de aceite, ajo y un toque picante.
En esta versión, los langostinos se cocinan apenas unos minutos para que queden jugosos, bien impregnados con el fondo de cocción y listos para servir apenas salen del fuego.

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Ingredientes
Para la cocción:
- 500 gr de gambas peladas
- 6 dientes de ajo
- 120 ml de aceite de oliva
- 1 guindilla seca o 1 cdita de ají molido
- Sal, a gusto
- Pimienta negra, a gusto
Para terminar:
- 2 cdas de perejil picado
- 1 cda de jugo de limón, opcional
Preparación
- Secar bien las gambas con papel de cocina para retirar el exceso de humedad. Este paso ayuda a que se cocinen mejor y a que el aceite no salpique tanto al entrar en contacto con el calor.
- Pelar los dientes de ajo y cortarlos en láminas finas. Si se utiliza guindilla seca, partirla en trozos pequeños. Si se prefiere ají molido, reservarlo para incorporarlo junto con el ajo.
- Colocar una cazuela de barro o una sartén amplia sobre fuego medio y agregar el aceite de oliva. Dejar que tome temperatura unos instantes, pero sin llegar a humear.
- Incorporar el ajo laminado y la guindilla. Cocinar a fuego medio-bajo durante 1 a 2 minutos, removiendo suavemente, hasta que el ajo empiece a dorarse apenas en los bordes y perfume bien el aceite.
- Agregar las gambas en una sola capa, procurando que entren en contacto con el fondo caliente. Condimentar con sal y pimienta.
- Cocinar durante 1 a 2 minutos de un lado y luego dar vuelta con una cuchara o pinza. Continuar la cocción apenas 1 minuto más, hasta que cambien de color y queden firmes pero jugosas.
- Si se desea, sumar el jugo de limón en los últimos segundos de cocción para darle un toque más fresco sin tapar el sabor del ajo.
- Retirar del fuego y espolvorear enseguida con el perejil picado. Servir de inmediato en la misma cazuela o pasar a una fuente caliente para que no pierdan temperatura.
Tips y consejos
- Secar bien las gambas antes de cocinarlas mejora la textura final y evita que larguen demasiada agua.
- El ajo no debe dorarse de más. Si se quema, puede dejar un sabor amargo en toda la preparación.
- La cocción es muy corta. Si se pasan de tiempo, las gambas pueden quedar gomosas.
- El fuego medio o medio-bajo permite perfumar el aceite sin apurar demasiado el dorado del ajo.
- Si se usa ají molido en lugar de guindilla, conviene agregarlo con moderación para controlar mejor el picante.
- El perejil se incorpora al final para que conserve color y frescura.
- Esta preparación se disfruta mejor recién hecha, cuando el aceite sigue caliente y el ajo mantiene todo su aroma.
- Si se sirve con pan, conviene tenerlo listo antes de empezar, porque la receta sale muy rápido.
Quedan jugosas, aromáticas y con ese fondo de ajo y aceite que invita a no dejar nada en la cazuela.
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