Si hay un clásico en la cocina es el pastel de papas. Una receta simple, a la mano, rápida y súper casera.
La preparación es bien simple, ya que es nada más ni nada menos, que un combinado de papas y carne puestas una encima de la otra como capas, que una vez llevado al horno se puede gratinar y queda espectacular.
Tiene sus infinitas variaciones: con pollo, con puré de calabaza o zapallo o batata, con pescado o hasta su versión vegetariana y vegana. En fin, sea la combinación que sea, queda riquísima, es muy familiar y vas a quedar muy bien!
Cómo hacer un pastel de papas bien casero y delicioso:
Para el relleno, vas a necesitar:
- 500 gr de carne molida,
- 1 cebolla,
- 1 cdita de pimienta,
- 1 cdita de orégano,
- 1 cita de páprika
- 1 cdita de sal
Para el puré, vas a necesitar:
- 6 papas medianas
- 1 cda sopera de manteca
- 3 tazas de leche (o 720 ml aproximadamente)
- 1 cdita de sal
Preparación:
- Lavá muy bien las papas para que no queden restos de tierras y pelalas completamente. Luego, herví las papas en abundante agua con sal durante 20 a 30 minutos.
Te doy un truco: para saber si están cocinadas, pinchá con un tenedor.
- Una vez hayas realizado este paso, picá la cebolla bien chiquitita y blanqueala en una sartén con apenas aceite neutro. Seguido a esto, agregale la carne y todos condimentos que quieras usar para darle sabor (pimienta, curry, pimentón, orégano, laurel, etc). Por último, cocinar a fuego medio durante 15 minutos hasta que se integren todos los sabores.
- Cuando las papas ya se hayan cocinado, agregarle la manteca, la sal y la leche y hacer un puré. La idea es que quede bien deshecho, sin grumos ni partes enteras.
Llegó el momento del armado del pastel, el paso es bien sencillo: primero aceite en base de la fuente para que no se pegue, luego la base de carne y arriba, la del puré. - Cociná el pastel a fuego bien fuerte hasta que veas que le salen burbujas al costado y que el piso superior esté bien dorado.
- El tiempo? Es a ojo y depende de cada horno, pero se calculá que tiene que ser de aproximadamente entre 30 y 40 minutos.
Cuando esté listo, apagar el horno y esperar que todos los jugos de la preparación se asienten. Recién ahí retirarlo, y con la ayuda de una espátula, despegar los bordes para dividir las porciones. Es una preparación que puede “romperse” al momento de servir en el plato, pero es tan deliciosa y familiar que nadie reparará en ese detalle, porque el sabor se llevará toda la atención.
Otro truco: podés gratinarlo a horno fuerte poniéndole pedacitos de manteca, queso rallado y hasta azúcar. Eso, además de aportarle sabor, le da una sensación de crocante en la boca única!.
No hay excusas! Es sencillo, económico, rápido, saciador y queda muy rico! Además, es un plato que rinde muchas porciones por lo que resulta una opción muy buena para una cena con amigos o un evento familar.
A cocinar!
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