El brownie de limón es un postre fresco, suave y con ese toque ácido que lo convierte en una opción ideal para quienes buscan algo distinto al clásico brownie de chocolate.
Su textura húmeda y compacta se deshace en la boca, mientras que el glaseado de limón le aporta un contraste perfecto de dulzura y frescura.

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Lo mejor es que se prepara con pocos ingredientes, se hornea en menos de media hora y no requiere de pasos complicados.
Ingredientes
Para la masa:
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120 g de manteca sin sal a temperatura ambiente
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160 g de azúcar
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2 huevos
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130 g de harina de trigo
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60 g de jugo de limón
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Ralladura de 1 limón
Para el glaseado:
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125 g de azúcar impalpable
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20 g de jugo de limón
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Ralladura de 1 limón
Preparación
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Precalentar el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Engrasar un molde cuadrado y cubrirlo con papel manteca para facilitar el desmolde.
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Batir la manteca a temperatura ambiente junto con el azúcar hasta que la mezcla quede cremosa y clara.
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Incorporar los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación.
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Tamizar la harina y añadirla a la mezcla, integrando con movimientos envolventes hasta que no queden grumos.
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Agregar el jugo de limón y la ralladura, mezclando hasta lograr una masa lisa y homogénea.
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Volcar la preparación en el molde y alisar la superficie con una espátula.
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Hornear durante 20-25 minutos o hasta que los bordes se vean levemente dorados, cuidando que el interior se mantenga húmedo. Retirar y dejar enfriar.
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Mientras tanto, preparar el glaseado mezclando el azúcar impalpable con el jugo y la ralladura de limón.
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Una vez tibio el brownie, cubrir con el glaseado y dejar reposar hasta que endurezca la capa brillante.
Tips y consejos:
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Para un sabor más intenso, podés sumar un poco de esencia de vainilla a la masa.
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El glaseado se puede reforzar con unas gotas extra de jugo de limón si querés que tenga más acidez.
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Es importante no sobrecocinar el brownie, ya que la idea es que quede húmedo y jugoso en el centro.
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Si querés una textura más esponjosa, podés agregar media cucharadita de polvo de hornear a la harina.
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Una variante tentadora es añadir semillas de amapola a la masa para darle un toque crocante y diferente.
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Este brownie se conserva en heladera por hasta 5 días, pero conviene taparlo bien para que el glaseado no se reseque.
Con esta receta vas a obtener un postre fresco, elegante y lleno de sabor, ideal para sorprender en una merienda o para acompañar un café.
Su equilibrio entre lo dulce y lo cítrico lo convierte en una opción irresistible para cualquier ocasión.
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