Esta cazuela es de esas comidas bien completas que llenan la mesa con poco esfuerzo.
Tiene garbanzos tiernos, chorizo colorado, verduras, salsa espesa y huevos cocidos en la misma preparación, logrando un plato abundante, sabroso y muy casero.

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Ingredientes
- 500 gr de garbanzos cocidos
- 1 chorizo colorado
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria
- 1/2 morrón rojo
- 2 dientes de ajo
- 300 gr de tomate triturado o puré de tomate
- 3 huevos
- 250 ml de caldo o agua caliente
- 2 cdas de aceite
- 1 cdita de pimentón
- 1/2 cdita de comino, opcional
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Perejil fresco picado, para terminar
Preparación
- Picá la cebolla, el ajo y el morrón rojo en cubitos chicos. Cortá la zanahoria en rodajas finas y el chorizo colorado en rodajas no muy gruesas.
- Calentá una olla o sartén profunda con el aceite. Agregá la cebolla, el morrón, la zanahoria y el ajo. Cociná a fuego medio durante unos minutos, hasta que las verduras empiecen a ablandarse.
- Sumá el chorizo colorado en rodajas y mezclá bien. Cociná 2 o 3 minutos para que suelte sabor y perfume toda la base de la cazuela.
- Agregá el tomate triturado, el pimentón, el comino si lo usás, sal y pimienta. Mezclá y cociná unos minutos para que la salsa tome color.
- Incorporá los garbanzos cocidos y el caldo o agua caliente. Mezclá suavemente para no romper los garbanzos.
- Cociná a fuego medio-bajo durante 15 a 20 minutos, hasta que la preparación quede más espesa y los sabores se integren bien. Si se seca demasiado, agregá un chorrito más de caldo o agua.
- Hacé pequeños huecos entre los garbanzos y rompé los huevos dentro de la cazuela. Tapá la olla y cociná unos minutos más, hasta que la clara esté firme y la yema quede al punto que más te guste.
- Apagá el fuego y dejá reposar 2 minutos antes de servir. Terminá con perejil fresco picado por arriba.
- Serví en una cazuela o plato hondo, bien caliente, con los garbanzos, las rodajas de chorizo, las verduras y el huevo a la vista.
Tips y consejos
- Usá garbanzos ya cocidos: así la receta se vuelve mucho más fácil y rápida. Pueden ser caseros o de frasco, siempre bien escurridos y enjuagados.
- No cortes el chorizo demasiado fino: si las rodajas son muy finitas, pueden desarmarse durante la cocción. Lo ideal es que se vean bien en la cazuela.
- Controlá la cantidad de líquido: la preparación tiene que quedar jugosa, pero no aguada. Agregá el caldo de a poco hasta lograr una textura espesa y abundante.
- Cociná los huevos al final: si los ponés demasiado temprano, se pueden pasar. Lo mejor es agregarlos cuando la cazuela ya está lista y solo falta terminar la cocción.
- Podés hacerla más completa: si querés una versión todavía más rendidora, sumá papa en cubitos chicos junto con la zanahoria. Va a quedar más espesa y contundente.
- Ajustá el sabor del pimentón: el chorizo colorado ya aporta bastante intensidad, por eso conviene empezar con poca cantidad y probar antes de agregar más.
- Para recalentar: hacelo a fuego bajo, con un chorrito de agua o caldo para recuperar la textura. Si ya tiene huevo, calentá con cuidado para que no se rompa.
- Para servir mejor: queda muy bien en cazuela de barro o plato hondo, con perejil fresco por arriba y un poco de pan casero al costado.
Es una receta potente, fácil y perfecta para esos días en los que buscás algo abundante sin complicarte demasiado.
Con ingredientes simples, queda una cazuela llena de sabor y con pinta de comida casera recién hecha.
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