La charlotte de banana es un postre frío, cremoso y muy vistoso, ideal para preparar en una versión casera con vainillas y una crema suave.
Queda con una textura firme para cortar, pero con un relleno delicado y lleno de sabor.

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Ingredientes
Para la base y los bordes:
- 24 a 28 vainillas
- 150 ml de leche
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para la crema de banana:
- 3 bananas maduras
- 300 gr de queso crema
- 300 ml de crema de leche
- 120 gr de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cda de jugo de limón
- 7 gr de gelatina sin sabor
- 35 ml de agua fría
Para terminar:
- 150 ml de crema de leche
- 2 cdas de azúcar impalpable
- 1 banana
- Dulce de leche, opcional y en poca cantidad
Preparación
- Forrá la base de un molde desmontable chico o mediano con papel manteca. Si querés que quede más prolija, también podés colocar una tira de acetato alrededor del molde.
- Mezclá la leche con la esencia de vainilla. Humedecé apenas algunas vainillas y acomodalas en la base del molde. No las remojes demasiado, porque tienen que sostener la estructura.
- Cortá otras vainillas a la altura del molde y colocalas paradas alrededor, con la parte redondeada hacia arriba. Ajustalas bien una al lado de la otra para formar el borde clásico de la charlotte.
- Pisá las bananas con el jugo de limón hasta formar un puré. No hace falta que quede completamente liso; algunos pedacitos chicos ayudan a que el sabor se note más.
- En un bowl, mezclá el queso crema con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que quede suave.
- Sumá el puré de banana y mezclá hasta integrar. La crema debe quedar pareja, cremosa y con buen cuerpo.
- Hidratá la gelatina sin sabor con el agua fría y dejala reposar unos minutos. Después calentala apenas, sin hervir, hasta que se disuelva por completo.
- Agregá la gelatina disuelta a la crema de banana, mezclando rápido para que se incorpore bien y no forme grumos.
- Batí la crema de leche a medio punto e incorporala a la mezcla con movimientos suaves. Esto ayuda a que el relleno quede más aireado y cremoso.
- Volcá la mitad de la crema dentro del molde. Agregá una capa de rodajas finas de banana y, si querés, algunos hilos muy finos de dulce de leche.
- Cubrí con otra capa de vainillas apenas humedecidas y agregá el resto de la crema de banana. Alisá la superficie con una espátula.
- Llevá a la heladera durante al menos 5 horas, o hasta que esté bien firme. Si podés dejarla de un día para el otro, va a tomar mejor cuerpo y será más fácil de cortar.
- Para terminar, batí la crema de leche con el azúcar impalpable hasta que quede firme. Decorá la superficie con copos de crema y rodajas de banana.
- Desmoldá con cuidado y cortá porciones con un cuchillo limpio. Si usaste acetato, retiralo despacio para que los bordes queden bien marcados.
Tips y consejos
- Las vainillas no tienen que quedar empapadas. Si absorben demasiado líquido, se ablandan de más y pueden perder la forma al desmoldar o al cortar las porciones.
- Para que la banana no se oscurezca tan rápido, mezclala con un poco de jugo de limón apenas la pisás. No hace falta agregar mucho, porque la idea es cuidar el color sin cambiar el sabor del postre.
- La gelatina sin sabor ayuda a que la charlotte mantenga una buena estructura. Es importante disolverla bien antes de incorporarla, porque si quedan granitos pueden notarse en la crema.
- La crema de leche debe estar batida a medio punto, no completamente dura. Si se bate de más, puede costar integrarla y el relleno puede quedar menos suave.
- Si vas a poner dulce de leche, usalo en poca cantidad. La banana y la crema ya tienen bastante presencia, y demasiado dulce puede tapar el sabor principal.
- Para cortar porciones más prolijas, usá un cuchillo largo y limpio. Pasarlo por agua caliente y secarlo antes de cada corte ayuda a que la crema no se arrastre.
- La decoración con banana conviene hacerla cerca del momento de servir. Si la dejás muchas horas en la heladera, puede oscurecerse un poco aunque tenga buen sabor.
- También podés preparar la charlotte en una fuente rectangular y cortar porciones cuadradas. No queda con el borde clásico de vainillas paradas, pero es una opción más simple si no tenés molde desmontable.
- Si querés un relleno más suave, usá bananas bien maduras, pero no pasadas. Tienen que estar dulces y aromáticas, sin llegar a tener una textura demasiado líquida.
Es un postre fresco, cremoso y fácil de adaptar.
Con vainillas, banana y una crema bien suave, queda una preparación casera que se luce mucho al momento de servir.
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