Los bastones de mozzarella crocantes son ideales para una picada o para disfrutar como entrada.
Tienen una cobertura dorada y crujiente, mientras que por dentro el queso queda suave y fundido.

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Ingredientes
Para los bastones:
- 400 g de mozzarella firme, en bloque
- 2 huevos
- 100 g de harina 0000
- 200 g de pan rallado grueso o panko
- 1 cdita de orégano seco
- 1 cdita de ajo en polvo
- 1 cda de perejil picado
- 1 pizca de pimentón dulce
- Sal y pimienta a gusto
- Aceite para freír
Para acompañar:
- 200 g de salsa de tomate
- 1 cdita de orégano
- 1 cda de aceite de oliva
Preparación
- Cortar la mozzarella en bastones rectangulares de aproximadamente 7 cm de largo y 2 cm de grosor. Procurar que todos tengan un tamaño similar para que se cocinen de manera pareja.
- Secar los bastones con papel de cocina para retirar el exceso de humedad. Este paso ayuda a que el rebozado se adhiera mejor y evita que se desprenda durante la fritura.
- Preparar tres recipientes. Colocar la harina en el primero, los huevos batidos con una pizca de sal y pimienta en el segundo, y el pan rallado en el tercero.
- Agregar al pan rallado el orégano, el ajo en polvo, el perejil picado y el pimentón dulce. Mezclar bien para distribuir los condimentos.
- Pasar cada bastón de mozzarella por la harina, procurando cubrir todos sus lados. Sacudir suavemente para retirar el excedente.
- Sumergir el bastón en el huevo batido y después colocarlo sobre el pan rallado condimentado. Presionar delicadamente con los dedos para conseguir una cobertura uniforme.
- Repetir el paso por huevo y pan rallado para formar una segunda capa de rebozado. Prestar especial atención a los extremos, que deben quedar completamente sellados para evitar que el queso se escape durante la fritura.
- Acomodar los bastones sobre una bandeja cubierta con papel manteca, dejando una pequeña separación entre ellos. Llevar al freezer durante aproximadamente 45 a 60 minutos, hasta que estén bien firmes.
- Calentar abundante aceite en una sartén profunda o cacerola hasta alcanzar una temperatura de aproximadamente 175 °C. Es importante que el aceite esté suficientemente caliente para dorar rápidamente el rebozado.
- Retirar los bastones del freezer y freírlos directamente, sin descongelarlos. Colocar pocas unidades por tanda para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado.
- Cocinar durante aproximadamente 1 a 2 minutos, girándolos cuidadosamente si fuera necesario, hasta que la superficie esté dorada y crocante. Retirarlos apenas estén listos, antes de que el queso comience a salir por los extremos.
- Sacar los bastones con una espumadera y colocarlos sobre una rejilla o papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Dejar reposar aproximadamente un minuto antes de servir.
- Para preparar la salsa, calentar la salsa de tomate en una cacerola pequeña junto con el aceite de oliva y el orégano. Cocinar durante unos minutos hasta conseguir una consistencia ligeramente espesa.
- Acomodar los bastones sobre un plato amplio y servirlos calientes, acompañados con la salsa de tomate. Al partir uno suavemente, el queso fundido debe quedar cremoso y formar algunos hilos entre ambas mitades.
Tips y consejos
- Elegir mozzarella firme: utilizar mozzarella de baja humedad, preferentemente en bloque, permite conseguir bastones que mantengan mejor su forma durante la fritura.
- Evitar el queso demasiado húmedo: la mozzarella fresca con mucho líquido puede dificultar el rebozado y favorecer que el queso se escape al calentarse.
- Mantener tamaños similares: cortar bastones de aproximadamente el mismo grosor permite que todos se doren de manera pareja.
- Secar antes de empanar: retirar la humedad superficial ayuda a que la harina y el huevo se adhieran correctamente.
- Utilizar panko: este pan rallado de textura gruesa permite conseguir una cobertura especialmente crocante y aireada.
- Hacer doble rebozado: repetir el paso por huevo y pan rallado ayuda a formar una capa más resistente que mantiene el queso dentro del bastón.
- Sellar bien los extremos: cubrir completamente las puntas evita que la mozzarella fundida encuentre espacios por donde escapar.
- Respetar el freezer: enfriar los bastones antes de freírlos permite que el rebozado se dore antes de que el queso se derrita por completo.
- Controlar la temperatura: un aceite demasiado frío puede hacer que los bastones absorban grasa, mientras que uno excesivamente caliente puede quemar la cobertura.
- Freír pocas unidades: colocar demasiados bastones juntos disminuye la temperatura del aceite y dificulta conseguir un dorado uniforme.
- No prolongar la fritura: retirarlos apenas estén dorados ayuda a evitar que el queso se escape por los costados.
- Servir recién hechos: la mozzarella conserva mejor su textura fundida durante los primeros minutos después de la cocción.
- Prepararlos con anticipación: se pueden conservar empanados y congelados en un recipiente cerrado durante aproximadamente 2 meses. Freírlos directamente desde el freezer.
- Acompañar con salsa espesa: una salsa de tomate bien condimentada combina con el queso sin ablandar demasiado el rebozado.
Los bastones quedan dorados y crocantes, con un interior de mozzarella suave y fundida. Son perfectos para servir calientes y disfrutar con una buena salsa casera.
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