Cómo hacer Chipá casero, dorado y bien tierno
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Cómo hacer Chipá casero, dorado y bien tierno

El chipá es una preparación de queso con una miga elástica, húmeda y muy sabrosa, ideal para comer recién salida del horno.

Se hace con fécula de mandioca y bastante queso, lo que le da esa textura particular que lo diferencia de un pan común.

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Ingredientes

  • 500 gr de fécula de mandioca
  • 2 huevos
  • 100 gr de manteca
  • 200 ml de leche, aproximadamente
  • 200 gr de queso pategrás o queso semiduro
  • 150 gr de queso cremoso o mozzarella
  • 80 gr de queso rallado
  • 1 cdita de sal

Preparación

  1. Colocar la fécula de mandioca en un bowl amplio y agregar la sal.
  2. Cortar la manteca blanda en trozos pequeños e incorporarla a la fécula. Trabajar con las manos hasta obtener una mezcla arenosa.
  3. Agregar los huevos y comenzar a integrar desde el centro.
  4. Rallar el queso semiduro e incorporarlo junto con el queso rallado. Cortar el queso cremoso o mozzarella en trozos pequeños y sumarlo también a la preparación.
  5. Mezclar todo con las manos hasta que los quesos comiencen a distribuirse de manera pareja.
  6. Agregar la leche de a poco mientras se continúa amasando. No conviene incorporarla toda de una vez porque la cantidad puede variar según la humedad de los quesos y el tamaño de los huevos.
  7. Trabajar la preparación durante unos minutos hasta formar una masa compacta, suave y ligeramente húmeda. No debe quedar líquida ni excesivamente pegajosa.
  8. Tomar porciones pequeñas y formar bollitos de aproximadamente 4 a 5 cm de diámetro. No hace falta que todos queden perfectamente iguales; una forma ligeramente irregular mantiene un resultado más casero.
  9. Acomodar los bollitos sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando un poco de separación entre ellos.
  10. Llevar la placa a la heladera durante unos 15 a 20 minutos. Mientras tanto, precalentar el horno a 200 °C.
  11. Cocinar durante aproximadamente 15 a 20 minutos, hasta que los chipás estén inflados, ligeramente dorados y con algunas pequeñas grietas en la superficie.
  12. Retirar del horno y dejarlos reposar apenas unos minutos antes de servir. Se disfrutan especialmente cuando todavía están tibios y el interior conserva toda su elasticidad.

Tips y consejos

  • Usar fécula de mandioca y no harina de trigo, ya que es la responsable de la textura característica.
  • Agregar la leche gradualmente evita que la masa quede demasiado blanda.
  • Combinar un queso semiduro con otro más cremoso aporta mejor sabor y una textura más húmeda.
  • No formar bollitos demasiado grandes porque pueden dorarse por fuera antes de cocinarse correctamente en el centro.
  • Durante el horneado aumentan de volumen, pero deberían conservar bastante la forma redondeada inicial.
  • Si la masa se siente demasiado seca, agregar una o dos cucharadas extra de leche.
  • Si queda excesivamente húmeda, sumar un poco más de fécula de mandioca.
  • No conviene hornearlos demasiado porque pueden perder humedad y quedar duros al enfriarse.

Quedan dorados por fuera, tiernos y elásticos por dentro, con mucho sabor a queso y una textura irresistible.

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