Hacer fideos caseros es una de esas preparaciones que cambian totalmente el resultado final de un plato.
La textura, el sabor y hasta el aroma son distintos cuando la masa es fresca.

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Además, con pocos ingredientes se logra algo mucho más especial y adaptable según lo que tengas en casa.
Ingredientes
Opción con huevo:
- 300 g de harina común
- 3 huevos
- 1 pizca de sal
Opción sin huevo:
- 300 g de harina común
- 150 ml de agua
- 1 cucharada de aceite (opcional)
- 1 pizca de sal
Preparación
- Colocá la harina sobre la mesada o en un bowl y formá un hueco en el centro.
- Para la versión con huevo, agregá los huevos y la sal en el centro. Para la versión sin huevo, agregá el agua, la sal y el aceite.
- Empezá a integrar de a poco desde el centro hacia afuera hasta formar una masa.
- Amasá durante 10 a 15 minutos hasta que quede lisa, firme y apenas húmeda. Si está muy seca, agregá unas gotas de agua; si está pegajosa, sumá un poco más de harina.
- Tapá la masa y dejala descansar al menos 30 minutos. Este paso es clave para que se estire mejor.
- Estirá la masa con palo de amasar o máquina hasta que quede bien fina. Cuanto más fina, mejor textura van a tener los fideos.
- Enrollá la masa estirada y cortá tiras del ancho que prefieras (finos o más anchos).
- Desenrollá los fideos y espolvorealos con un poco de harina para que no se peguen.
- Dejalos orear unos minutos antes de cocinarlos.
- Cocinalos en abundante agua con sal durante 2 a 4 minutos, dependiendo del grosor.
Tips y consejos:
- La masa tiene que quedar firme, no blanda. Eso hace que los fideos mantengan mejor la forma al cocinarlos.
- El descanso es fundamental: si no reposan, la masa se retrae al estirarla.
- Si usás máquina, empezá por el nivel más grueso y bajá progresivamente.
- Podés dejar secar los fideos un poco más si querés guardarlos unas horas antes de usar.
- La versión con huevo queda más sabrosa y amarilla; la sin huevo es más liviana y también funciona muy bien.
- Para un mejor resultado, no los sobrecocines: al ser caseros, se hacen mucho más rápido que los secos.
Es una receta simple, pero con un resultado totalmente distinto a lo que estás acostumbrado. Una vez que los hacés, cuesta volver a los comprados.
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