Cómo hacer figacitas de manteca bien tiernas para preparar en casa
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Cómo hacer figacitas de manteca bien tiernas para preparar en casa

Estas figacitas quedan suaves, livianas y perfectas para armar sándwiches o servir en una merienda casera.

La masa tiene una textura delicada, con una superficie apenas dorada y un interior esponjoso.

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Son ideales para hacer en cantidad, guardar bien tapadas y tener siempre a mano.

Ingredientes

  • 500 g de harina 0000
  • 10 g de sal
  • 50 g de azúcar
  • 20 g de levadura fresca o 7 g de levadura seca
  • 250 ml de leche tibia
  • 80 g de manteca blanda
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de miel, opcional
  • Manteca derretida para pincelar al final

Preparación

  1. Colocá la leche tibia en un bowl junto con la levadura y una cucharadita del azúcar. Mezclá apenas y dejá reposar unos 10 minutos, hasta que se forme una espuma suave en la superficie. La leche no debe estar caliente, porque puede arruinar la levadura.
  2. En otro bowl grande, poné la harina, el resto del azúcar y la sal. Mezclá bien los ingredientes secos para que la sal no quede en contacto directo con la levadura al incorporarla.
  3. Hacé un hueco en el centro y agregá el huevo, la miel si la vas a usar, la mezcla de leche con levadura y la manteca blanda. Empezá a unir todo con una cuchara o con la mano hasta formar una masa.
  4. Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y amasá durante 10 minutos. Al principio puede sentirse un poco pegajosa por la manteca, pero con el amasado se vuelve más lisa, elástica y fácil de manejar. No agregues harina de más, porque eso puede dejar las figacitas secas.
  5. Formá un bollo, colocá la masa en un bowl limpio y tapala con un repasador o film. Dejá levar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño. Según la temperatura del ambiente, puede tardar entre 1 hora y 1 hora y media.
  6. Una vez levada, desgasificá la masa presionando suavemente con las manos. Estirala con palote hasta dejarla de aproximadamente 1,5 cm de grosor. No la dejes demasiado fina, porque las figacitas tienen que quedar tiernas y con buena altura.
  7. Cortá círculos con un cortante redondo, vaso o aro de cocina. Acomodalos sobre una placa apenas enmantecada o con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno para que puedan crecer.
  8. Tapá las figacitas y dejalas levar nuevamente durante 30 a 40 minutos, hasta que se vean más infladas y suaves al tacto. Este segundo levado es importante para que queden livianas.
  9. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 12 a 16 minutos, o hasta que estén apenas doradas por arriba. No conviene pasarlas de cocción, porque deben quedar claras, blandas y tiernas.
  10. Apenas salgan del horno, pincelalas con manteca derretida. Este paso les da mejor sabor, suaviza la superficie y ayuda a que queden con ese aspecto casero tan característico.
  11. Dejalas enfriar sobre una rejilla o sobre la misma placa, cubiertas con un repasador limpio. Al taparlas mientras bajan la temperatura, conservan mejor la humedad y quedan más blanditas.

Tips y consejos:

  • La leche debe estar tibia, no caliente. Si al tocarla la sentís apenas cálida, está bien. Si quema, hay que esperar unos minutos antes de usarla.
  • La manteca tiene que estar blanda, a punto pomada, para que se integre bien a la masa. Si está fría, cuesta incorporarla; si está derretida, puede cambiar la textura.
  • No agregues demasiada harina durante el amasado. Es preferible trabajar la masa unos minutos más antes que secarla con harina extra. Una masa apenas tierna da figacitas más suaves.
  • Si querés que queden bien parejas, estirá la masa con el mismo grosor en toda la superficie y usá un cortante redondo. Los recortes se pueden volver a unir, dejar descansar unos minutos y cortar nuevamente.
  • No las hornees hasta que queden muy doradas. Las figacitas de manteca se caracterizan por tener una superficie clara, apenas doradita, y una miga suave. Si se pasan, pierden ternura.
  • El segundo levado no conviene saltearlo. Aunque parezca un paso menor, es lo que permite que las piezas crezcan bien después del corte y queden más aireadas.
  • Para conservarlas, guardalas en una bolsa o recipiente hermético cuando ya estén frías. Si quedan al aire, se secan rápido.
  • Se pueden freezar una vez cocidas. Cuando estén frías, guardalas en bolsas bien cerradas. Para usarlas, podés dejarlas descongelar a temperatura ambiente o darles apenas unos minutos de calor suave.
  • Si las querés usar para sándwiches, esperá a que estén completamente frías antes de abrirlas. Si las cortás calientes, la miga puede aplastarse.
  • Para una terminación más suave, pincelalas con manteca apenas salen del horno y volvé a taparlas con un repasador durante unos minutos. Ese detalle ayuda mucho a que queden tiernas.

Estas figacitas son simples, rendidoras y perfectas para tener listas en casa.

Quedan suaves, con buen sabor a manteca y una textura ideal para rellenar o comer solas recién hechas.

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