El tiramisú de pistacho es una variante elegante del clásico postre italiano.
Combina la suavidad del mascarpone con el sabor intenso y delicado del pistacho, logrando una crema liviana y muy aromática.

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Al reposar en frío, las capas se integran y el resultado es un postre cremoso y lleno de sabor.
Ingredientes
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250 g de queso mascarpone
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200 ml de crema para batir bien fría
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80 g de azúcar impalpable
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2 cucharadas de pasta de pistacho
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1 cucharadita de extracto de vainilla
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12 a 16 vainillas (bizcochos de soletilla)
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200 ml de leche fría o café suave frío
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50 g de pistachos picados
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Cacao blanco rallado o chocolate blanco (opcional)
Preparación
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Colocá la crema bien fría en un bowl y batila hasta que tome una consistencia espesa y forme picos suaves. Reservala en la heladera.
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En otro bowl mezclá el queso mascarpone con el azúcar impalpable, la vainilla y la pasta de pistacho. Revolvé hasta lograr una crema homogénea.
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Incorporá la crema batida a la mezcla de mascarpone utilizando una espátula y realizando movimientos envolventes para mantener la textura aireada.
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Prepará el líquido para humedecer las vainillas. Podés usar leche fría aromatizada con un poco de vainilla o café suave ya frío.
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Pasá cada vainilla rápidamente por el líquido, procurando que se hidraten sin empaparse demasiado.
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Colocá una capa de vainillas en la base de una fuente o molde.
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Cubrí con una capa de crema de pistacho y distribuí algunos pistachos picados por encima.
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Repetí el proceso formando otra capa de vainillas humedecidas y luego otra capa de crema.
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Terminá con una capa de crema en la superficie y espolvoreá más pistachos picados para decorar.
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Llevá el tiramisú a la heladera durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo reposar toda la noche para que la textura se asiente mejor.
Tips y consejos:
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Si no conseguís pasta de pistacho, podés prepararla procesando pistachos tostados con una pequeña cantidad de aceite neutro hasta formar una pasta cremosa.
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Para intensificar el sabor del pistacho, podés agregar una cucharada extra de pasta a la crema.
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Si querés que el postre tenga una textura más firme al cortar, podés sumar una hoja de gelatina previamente hidratada y disuelta.
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Para terminar, podés decorar con pistachos picados, hilos de chocolate blanco o un poco de chocolate blanco rallado.
El tiramisú de pistacho ofrece una textura suave y un sabor delicado que lo convierte en una alternativa diferente al clásico.
Después de unas horas en frío, cada capa queda perfectamente integrada y el resultado es un postre cremoso y muy aromático.
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